Mostrando las entradas para la consulta HISTORIANDO CANTARES ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta HISTORIANDO CANTARES ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de agosto de 2018

Historiando cantares - El tero

EL TERO

Prof. Roberto Gutiérrez Miglio

Blas Martínez Riera tenía una abuela postiza que vivía en la localidad de San Fernando, en el norte del Gran Buenos Aires, a quien llamaba cariñosamente "Abuela Kelí". Era muy común, que en los días de semana, cuando "Blasito" terminaba de trabajar, se fuera a San Fernando a visitar a su "Abuela Kelí".

Corría el año 1962 y Blas Martínez Riera ya era bandoneonista del "Cuarteto Santa Ana" desde hacía dos años, cuando un día lo invitó a Ernesto Montiel a visitar a su abuela postiza. Entonces, Ernesto Montiel lo pasó a buscar a "Blasito" por su casa con su Chevrolet Impala verde, y juntos en el auto partieron hacia San Fernanda. Mientras manejaba Ernesto Montiel iba conversando con "Blasito" sobre aspectos del cuarteto que integraban, y de la música, ya que venían componiendo una polca correntina en común. En el marco de la conversación, cuando ya estaban acercándose a San Fernando, Ernesto Montiel le preguntó a "Blasito" si ya estaba terminado el tema instrumental que estaban componiendo, a lo cual "Blasito" le contestó afirmativamente. Ernesto Montiel, entonces, le preguntó si ya le había puesto nombre a la obra, a lo cual "Blasito" le dijo que todavía no le había puesto nombre.

En ese momento, cuando ya estaban en las cercanías de San Fernando, pasaron con el auto por una zona descampada, de la cual salió levantando vuelo una bandanda de teros gritando y dando vueltas por ese campo haciendo gran alboroto. Fue en ese momento justo cuando Ernesto Montiel le estaba preguntando a "Blasito" por el nombre del tema, y fue cuando "Blasito" le dijo que todavía no lo tenía. Entonces Ernesto Montiel, señalándole la bandada de teros volando y gritando le dijo: "Ahí tenés el nombre. El tero".

Y así quedó el nombre de "El tero" a la polca correntina que terminaban de componer.

Luego visitaron a la "Abuela Kelí", y regresaron a sus respectivas casas. Cuando volvieron a encontrarse, terminaron de ultimar los detalles de la nueva obra compuesta, de acuerdo al nombre que la habían asignado, componiendo la parte musical onomatopéyica que reproduce el grito del tero, y dotándola de distintos momentos en relación a su temática, logrando darle de esa manera un contenido melódico muy especial. Tan especial que, pese a que la línea melódica de la obra fue concebida antes que su título, en el devenir de la misma los autores contemplaron en sus matices, además del reiterado grito del tero, pasajes que describen la bandada sobrevolando el lugar, para luego entrar en un clima de tranquilidad, que luego muta nuevamente por el vuelo de la bandada y otra vez en el alboroto que producen al volar los teros emitiendo sus gritos característicos.

Poco tiempo después el "Cuarteto Santa Ana", con el bandoneón de Blas Martínez Riera en sus filas, llevó "El tero" al disco el día 31 de julio de 1962 (Ernesto Montiel en acordeón, Blas Martínez Riera en bandoneón, "Cacho" Saucedo en 1ra voz y guitarra, y Lucas Falcón en 2da voz y guitarra). Nota: el mismo día se grabó el chamamé "Tu carta" (Armando Nelli - Tránsito Cocomarola) con el dúo de voces integrado por "Cacho" Saucedo y Lucas Falcón. Estos temas se incluyeron en el disco compilado editado en el año 1964 por el sello Odeón titulado "Estampas correntinas - Vol. 4" del Cuarteto "Santa Ana" dirigido por Ernesto Montiel.

Tapa del disco compilado en el que apareció la primera versión de "El tero" interpretado por Ernesto Montiel y su Cuarteto "Santa Ana" y con el bandoneón de Blas Martínez Riera (año 1964).

Luego, grabó una segunda versión de "El tero" en el año 1974 (álbum "Entre mate y rancho", LP sello Polydor N° 2387075-5482, año 1974, Ernesto Montiel en acordeón, Lidio Reyes en bandoneón, "Cacho" Saucedo en voz solista, 1ra voz y guitarra, y Juan Galarza en 2da voz y guitarra) cuando ya Blas Martínez Riera no estaba más en el cuarteto y tenía su propio conjunto.

Tapa del disco en el que apareció la segunda versión de "El tero" interpretado por Ernesto Montiel y su Cuarteto "Santa Ana", ya sin el bandoneón de Blas Martínez Riera (año 1974).

Pero, no obstante, cuando Blas Martínez Riera tuvo su propio conjunto, llevó al disco "El tero" en tres oportunidades, pero adicionándole una glosa que se utilizó en las dos primeras grabaciones del tema, la primera de ellas en el año 1967 (álbum "Chamamés de Oro", LP Sello Asunción N° A-5011) y la segunda el 27 de junio de 1972 con recitado de Ramón Cavia (álbum "El tero", Blas Martínez Riera en bandoneón, "Tilo" Escobar en acordeón, "Cacho" Saucedo, Ramón Cavia y Ramón Roberto Galarza en guitarra y canto). En la última de ellas, la tercera versión, se cambió el recitado, que estuvo a cargo de "Blasito", tuvo una glosa diferente (álbum "Recordando a Montiel", año 1979, Blas Martínez Riera en bandoneón, "Tilo" Escobar en acordeón, Juan Manuel Galarza y Ramón Roberto Galarza en guitarras y canto). Ernesto Montiel, en cambio, realizó las dos grabaciones de "El tero" sin ninguna glosa.

Tapa del primer disco de "Blasito" como solista y en el que apareció su primera versión de "El tero" (año 1967).

EL TERO (polca correntina)

Música: Blas Martínez Riera y Ernesto Montiel

Alerta estás en el campo
vigilando las lagunas,
ya que el estero es tu cuna,
tus alas cual suave manto,
despertando con tu canto
en las bellas madrugadas,
sacándole del letargo
al boyero y su manada.

Grabado por Blas Martínez Riera y su conjunto del Litoral Argentino, con recitado de Ramón Cavia, el 27 de junio de 1972.

Tapa del disco de "Blasito" y su conjunto en el que apareció su segunda versión de "El tero" (año 1972).

EL TERO (polca correntina)

Música: Blas Martínez Riera y Ernesto Montiel

Elegante y copetón,
de paso lento y seguro,
madrugador sin apuro,
se siente dueño y señor.
Es criollo de corazón,
con su grito...teru...teru...
se pinta de cuerpo entero
cuando cruza el albardón.

Grabado por Blas Martínez Riera y su conjunto, con recitado de "Blasito", el 20 de julio de 1979.


Tapa del disco de "Blasito" y su conjunto en donde apareció la tercera versión de "El tero" (año 1979).



"El tero" (polca correntina) (Blas Martínez Riera - Ernesto Montiel). Sábado 7 de septiembre de 1985. Primera Fiesta Nacional del Chamamé. Club Juventus, Corrientes Capital. "Blasito": bandoneón, glosas y dirección. "Tilo" Escobar: acordeón. Roberto Ramón Galarza: guitarra. Juan Manuel Galarza: guitarra. Juan Manuel Silveyra: segundo bandoneón.


Fuente:
Gutiérrez Miglio, R. 2014. Ernesto Montiel y su Cuarteto Santa Ana, "El Señor del Acordeón", y sus cantores. Ediciones El Reino Guaraní, Buenos Aires. 399 p.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Historiando cantares - La dama misteriosa

LA DAMA MISTERIOSA

Prof. Roberto Gutiérrez Miglio

Hay una leyenda, que con diferentes características y matices, cuenta las apariciones de la dama vestida de blanco, las cuales tienen lugar en distintos lugares, que pueden ser tanto en puntos fijos de ciudades, como en el campo, o en los caminos, o en otros lugares y en diferentes circunstancias.

Se trata de una mujer vestida de blanco, en muchos casos con ropa de gala, y en otros casos con una especie de camisón, que a veces deslumbra, que a veces aparece con singular belleza, y a veces ni siquiera se conoce su cara. Pero su característica principal e invariable es que aparece y desaparece misteriosamente. Se considera que la dama vestida de blanco es un alma en pena.

Puede suceder que la dama vestida de blanco, en alguna parada suba a un colectivo de noche, que generalmente lleva muy pocos pasajeros, y luego de viajar un rato sentada en un asiento del fondo, desaparezca misteriosamente del colectivo, sin que el chofer sepa cómo y cuándo se bajó.

También puede suceder que en algún camino de campo, la dama vestida de blanco, le solicite a algún jinete que la lleve junto a él en las ancas de su caballo, a lo cual éste acceda, y después de algún trecho, descubra que su ocasional acompañante ha desaparecido sin enterarse de cómo ni cuándo lo ha hecho.

En las cercanías de los cementerios, la dama vestida de blanco también suele aparecer y desaparecer misteriosamente.

En tal sentido, puede aparecer en el Cementerio de Lomas de Zamora, en la zona sur del Gran Buenos Aires, donde el espectro de una mujer vestida de blanco es observada con frecuencia por los colectiveros de las líneas que por allí circulan, y que hacen su recorrido de noche, cuando toman la avenida Martín Rodríguez, donde se encuentra la entrada principal del cementerio.

También en el Cementerio Israelita de Ciudadela, en la zona oeste del Gran Buenos Aires, se la ha visto merodear, sobre la avenida Marcelo T. de Alvear, de noche, y flotando en forma de nube blanca perfilándose claramente sus rasgos de mujer.

La más notoria dama vestida de blanco, de cabellos rubios en este caso, hace sus apariciones en la esquina de las calles Vicente López y Azcuénaga, en los fondos del Cementerio de la Recoleta, en la ciudad de Buenos Aires, y allí seduce a los hombres que transitan por el lugar.

Conocido es el caso, que hasta fue llevado al cine, y que con ligeras variantes en distintas ciudades, cuenta la historia de una muchacho que en un baile conoce a una hermosa muchacha vestida de blanco con quien baila durante toda la noche y de la cual se enamora. Al finalizar el baile el joven se ofrece para acompañarla hasta su casa a lo que ella accede, y le presta su abrigo para que se proteja del frío. La deja en su casa y al día siguiente vuelve para verla nuevamente y lo atienden los padres de ella comunicándole, para su asombro, que su hija ha muerto hace un par de años. El joven no entra en razones, motivo por el cual los padres se ofrecen para acompañarlo hasta el cementerio para que vea la tumba de su hija  y se convenza de lo que le están diciendo. Al llegar a la tumba descubren con asombro que sobre la lápida está el abrigo que la noche anterior el joven enamorado le había prestado a la muchacha para que se abrigara a la salida del baile.

Sucesos similares, con diferentes variantes y distintos finales, cuentan algunos chamamés, que llevan letra de Jorge Codutti.

Uno de ellos, es el chamamé "La rubia desconocida", con música de Rogelio González, grabado por el conjunto "San Fernando" en el año 1994, el cual relata que en un baile que tuvo lugar el día de la Cruz en la pista de Aparicio, en el paraje "El Curundú", en pleno monte chaqueño, donde hay apariciones y sucesos desconocidos, un joven bailó con una muchacha, que había fallecido siete años atrás, y nunca más se la pudo ver. Y también, en este caso, son los padres los encargados de darle la asombrosa noticia al joven de que su hija estaba muerta desde hacía tiempo. La reflexión final de la obra es que su compañera de baile pudo haber sido el mismo Diablo transformado en mujer.

Otro de los chamamés con letra de Jorge Codutti, es "La dama misteriosa", con música de Emiliano Cardozo, el que también relata un baile realizado en este caso en un obraje con motivo de la fiesta patronal, al cual llega la dama misteriosa. Después de bailar toda la noche la mujer se retira con un joven hacia el monte, regresando luego este último al baile y contando que la mujer de convirtió en un ser espeluznante. Y en el lugar, entonces, en las noches tormentosas, se registra la aparición de la dama vestida de blanco, la cual deambula en la oscuridad de la selva.

Cuando compusieron este chamamé, Emiliano Cardozo y Jorge Codutti, estaban en la duda acerca de si grabarlo o no, porque pensaban que parecía una música de terror. No obstante probaron a ver qué pasaba, y el tema se convirtió inmediatamente en un éxito.

El chamamé "La dama misteriosa" fue grabado por "Los Hermanos Cardozo" en dos oportunidades, con el acordeonista Manuel Zbinden. La primera de ellas en el año 1983 cantando Gabriel y Emiliano Cardozo (1), y la segunda en el año 1989 cantando Mario Sandoval y Emiliano Cardozo (2).

(1) "LOS HERMANOS CARDOZO". Álbum "La vuelta de los Cardozo". LP Sello Philips N° 812744-1; N° 22005. Año 1983. Integrantes: Juan H. Benítez (bandoneón), Manuel Zbinden (acordeón), Gabriel Cardozo (1ra. voz y guitarra), Emiliano Cardozo (2da. voz y guitarra) y Porfirio Cardozo (guitarra rítmica).

(2) "LOS HERMANOS CARDOZO" (dir. Emiliano Cardozo). Álbum "Para bailar más chamamé" "Super enganchado". LP Sello Philips N° 838334-1; N° 24364. Año 1989. Integrantes: Ramón Peralta (bandoneón), Manuel Zbinden (acordeón), Juan Modesto Cardozo (acordeón), Mario Sandoval (1ra. voz y guitarra), Emiliano Cardozo (2da. voz y guitarra), Hermes Solís (guitarra), Lucas Falcón (guitarra), Marcial Moyano (guitarra), Roberto Rivero (guitarra) y Miguel Ángel Cardozo (bajo).

LA DAMA MISTERIOSA (chamamé)

Letra: Jorge Codutti
Música: Emiliano Cardozo

Cantado

Fue una fiesta patronal y hubo baile en el obraje,
en un lujoso carruaje una moza allí llegó,
con su larga cabellera, y de escultural figura,
cimbreando la cintura, en el baile se metió.

Entre la gente del pago ninguno la conocía,
y su nombre ella decía "soy Delfina Solís".
Con sonrisa y con donaire sin descanso ella bailaba,
y ya muy de madrugada de todos se despidió.

Recitado

Pero un mozo lugareño fue por ella elegido,
con rumbo desconocido el varón la acompañó.
En sus brazos estrechó a la dama misteriosa
y en la noche silenciosa monte adentro la llevó.

Cantado

Pero luego regresó derrotado y afligido,
y contó lo sucedido que a todos estremeció,
dijo que se transformó en un ser espeluznante
de pelaje tan brillante y mirada muy feroz.

Y comentan los paisanos que en las noches tormentosas
una mujer muy hermosa aparece en el lugar,
luciendo vestido blanco, deambulando por la selva
y se pierde en las tinieblas de la negra oscuridad.

Fuente:
Gutiérrez Miglio, R. 2012. Manuel Zbinden "acordeonista del chamamé" y sus cantores. Ediciones El Reino Guaraní, Buenos Aires. 111 p.

sábado, 28 de julio de 2018

Historiando cantares - Siete Higueras

Isaco Abitbol (año 1941). 

SIETE HIGUERAS

Prof. Roberto Gutiérrez Miglio


El chamamé "Siete Higueras" es una de las obras compuestas por Isaco Abitbol (1917-1994) de mayor significación. Esta obra fue importante a nivel personal para su autor y lo fue y aún lo es dentro del género. Isaco Abitbol compuso "Siete Higueras" cuando solamente tenía 19 años de edad. Y pasó a ser una obra famosa, una obra grabada por una gran cantidad de músicos chamameceros, e incluso podría considerarse una obra clásico dentro del género.

La estancia "Siete Higueras" ubicada en el departamento de Alvear, Corrientes, pertenecía a don Garay, padre de María Dorila Garay, primera esposa de José Abitbol, padre de Isaco Abitbol. Cuando don Garay se enteró de que su yerno José Abitbol era judío, prejuicioso el hombre, se ocupó de que, a su fallecimiento, la estancia "Siete Higueras" no llegara a ser de su propiedad. No obstante, con el correr de los años, y ya fallecido don Garay, y fallecida también su hija María Dorila y su esposo José Abitbol, la estancia "Siete Higueras" pasó en propiedad a su hijo "Chelo", sin perjuicio de los derechos correspondientes a sus hermanos también herederos. Finalmente, a la muerte de "Chelo" Abitbol, la estancia quedó en manos del casero de la misma y de sus descendientes.


Isaco Abitbol dejó registrado musicalmente su recuerdo y sus vivencias en la estancia "Siete Higueras", en tanto que su letra recuerda con nostalgia el tiempo que ya se fue y que transcurrió en esa finca de campo, como así también los amores juveniles idealizados a través del tiempo, y los deseos no solamente de retener espiritualmente ese pasado, sino también el deseo de poder regresar al mismo cuando ya el tiempo inexorable transcurrido no puede volver. De esa forma la vivencia queda sublimizada a través de la poesía. Y en el caso de "Siete Higueras", con una comunión de melodía y poesía que permite desarrollar fielmente esa intención musical y poética.


Una de las satisfacciones personales que este chamamé le dio a Isaco Abitbol fue la posibilidad que tuvo de grabarlo al inicio de su larga trayectoria en los estudios de grabación. En efecto, cuando Isaco Abitbol grabó por primera vez, lo hizo con el conjunto de Emilio Chamorro, aunque figurando en la etiqueta del disco y figurando en la empresa grabadora como "Trío Correntino Emilio del Campo". La empresa grabadora era Odeón, y Emilio Chamorro adoptó ese nombre para poder grabar allí, ya que con su nombre verdadero, con el "Trío Correntino de Emilio Chamorro" lo venía haciendo en la empresa RCA Víctor, y por lo tanto no podía grabar simultáneamente en ambas empresas con el mismo nombre y conjunto. Entonces, estando en el elenco de artistas de la empresa RCA Víctor como Emilio Chamorro, para poder estar en la empresa Odeón, se autodenominó "Emilio del Campo".


Y efectivamente, con el "Trío Correntino Emilio del Campo", Isaco Abitbol grabó por primera vez, y lo hizo en dos oportunidades, en dos días cercanos. El primer día de grabaciones fue el 2 de noviembre de 1937 y registró en el disco los temas "Taragüi rapé" y "Che clavel poty", y el segundo día, que el 9 de noviembre de 1937, registró "Cambá Cuá" y "Siete Higueras". Con 20 años de edad no solamente llegó a grabar sino que lo hizo con uno de los temas de su inspiración, "Siete Higueras".


El "Trío Correntino Emilio del Campo" estaba compuesto por Isaco Abitbol en bandoneón y Emilio Chamorro y Constante Aguer en voces y guitarras. No obstante en el segundo día de grabaciones se incorporó Osvaldo Sosa Cordero para decir las glosas de los dos temas que grabaron ese día que fueron "Cambá Cuá" y "Siete Higueras".




Y justamente, en lo que a la glosa del chamamé "Siete Higueras" se refiere, en esta primera grabación de la obra, que fue cantada por el dúo compuesto por Emilio Chamorro y Constante Aguer", Osvaldo Sosa Cordero hace una glosa en guaraní (disco compilado "La Fonola Chamamecera" Vol. 8).

Con posteridad, en el año 1979, Isaco Abitbol volvió a grabar con su conjunto el chamamé "Siete Higueras", pero lo hizo de manera puramente instrumental, sin canto y sin glosa (álbum "Expresión de mi tierra").



Pero ya antes, el 15 de junio de 1970, "Siete Higueras" había sido grabado por Tarragó Ros y su conjunto (álbum "Mensaje de campo y cielo"), cantando a dúo Gregorio de la Vega y Miguel Fernández, habiéndosele incorporado un recitado a cargo de Oscar Albornoz, que alcanzó mayor difusión que el original de Osvaldo Sosa Cordero.


En cuanto a la coautoría de la obra por parte de Mauricio Cardozo Ocampo, es interesante rescatar que, al margen de la extensa obra autoral de música paraguaya de este autor, "Siete Higueras" es uno de los tres únicos chamamés, juntamente con "Nido sagrado" y "Angélica", que compuso Mauricio Cardozo Ocampo en relación a la música del Litoral.

La letra original de la obra y el recitado incluido por Oscar Albornoz lograron conjugarse en una unidad coherente de belleza y nostalgia.

SIETE HIGUERAS (chamamé)

Letra: Mauricio Cardozo Ocampo y Eliseo Corrales
Música: Isaco Abitbol

Cantado

Lejos de mis pagos quedó el recuerdo
de unos ojazos que eran mi pasión,
y sus miradas que eran hechizos
dejó a mi alma llena de dolor.

Morenita de esos pagos
que eras reina del lugar,
hoy mi alma que te extraña
hasta tí quiere llegar.
"Siete Higueras" de mi vida,
la estancia de mi pesar,
prefiero que me muriera
si hasta tí no he de llegar.

Glosa

A la estancia "Siete Higueras"
va mi recuerdo de amor
evocando aquel paisaje
donde no anidó el dolor.
En una noche de otoño
volveré con mi cantar
para quedarme en el tiempo
que nunca pude olvidar.

Cantado

Volveré algún día, morenita mía,
a cantarte alegre mis rezos de amor,
brillará de nuevo toda mi esperanza,
será tuyo entonces mi corazón.

Grabado por el "Trío Correntino Emilio del Campo", con Emilio Chamorro, Constante Aguer e Isaco Abitbol. Recitado de Osvaldo Sosa Cordero (09/11/37).
Grabado por Tarragó Ros y su conjunto. Tarragó Ros y Andrés Cañete en acordeones, Rodolfo González en bandoneón, guitarras y voces de Gregorio de la Vega y Miguel Fernández. Recitado de Oscar Albornoz (15/06/70).
Grabado por Isaco Abitbol y su conjunto, instrumental (año 1979).

Fuente:
Gutiérrez Miglio, R. 2013. Isaco Abitbol "El patriarca del chamamé" y sus cantores. Ediciones El Reino Guaraní. Buenos Aires. p. 290-293.

lunes, 16 de julio de 2018

Teresa Scarpetto - Entrevista

Hola a todos.
Gracias al amigo Rubén Gallinger, quien gentilmente me hizo saber de este artículo, comparto esta entrevista realizada a la señora Teresa Scarpetto, reconocida poetisa y autora entrerriana. Quizás muchos la recuerden por ser autora de los versos del chamamé "Pagos del Litoral", y que posteriormente don Ernesto Montiel musicalizara. El tema fue grabado por primera vez el 11 de noviembre de 1957 por el Cuarteto "Santa Ana" con la voz de Roberto Galarza.
Aquí, la entrevista realizada por Silvio Gorge y Héctor Luis López, a traves de los micrófonos de FM RIEL de la ciudad de Basalvilbaso (Entre Ríos).
Hasta pronto.
Pablo


"EL CHAMAMÉ ESTÁ SIEMPRE EN MI CORAZÓN"



Hiria Teresa Scarpetta, conocida artísticamente como Teresa Scarpetto, es una destacada poetisa y autora, nacida en Altamirano Sur, Departamento Tala, Entre Ríos.


Teresa Scarpetto junto a un ejemplar de la revista "Iverá" en cuya tapa se encuentra su esposo "Cacho" Arriola

Desde temprana edad se interesó por la música del Litoral escuchando audiciones radiales conducidas por Polito Castillo o Pirca Rojas, comenzando entonces a escribir informalmente letras para obras instrumentales que en principio fueron difundidas en los programas de los mencionados realizadores, pero a comienzos de los años '50, las poemas fueron publicados en la revista nativa "Iverá", lo cual marcaría un antes y un después.

Tras vivir la niñez y adolescencia en la zona rural de Líbaros, precisamente en Colonia La Joya se radica en Basavilbaso, en una casa de la esquina de Manzur y 3 de Febrero, hasta que se muda a Buenos Aires, donde conoce al acordeonista "Cacho" Arriola - posteriormente su esposo y padre de Sergio, su único hijo-, quién la relacionó con destacados cultores del género chamamecero.

El miércoles 11 de julio, Silvio Gorge y Héctor Luis López, a traves de los micrófonos de FM RIEL tuvieron la oportunidad de hablar con la creadora entrerriana quién con gran emoción manifestó: "es una gran alegría poder hablar con gente de Basavilbaso, mis pagos, viví muchos años en ese lugar, donde descansan los restos de mis padres y mi marido, porque pensaba volver. Si bien nací en Altamirano Sur, soy un poco de aquí y allá…".

La "Negra" -como le dice con cariño su amiga Teresa Larrosa- era una gran anfitriona -junto a sus padres Solindo Scarpetta y Eleuteria Villaverde, y "Pitina", su hermana- recibía en el comedor "ovalado" de la casona -entre otros- a Tarrago Ros, Mario Millán Medina, Ernesto Montiel y Coco Diaz. "En lo del fotógrafo Mendoza, en Manzur al fondo, era muy frecuente ver a la "Negra" con sus amigos músicos...en uno de esos "viajes" ella me presentó a quien sería su amado esposo, un correntino "churro", al que le pedimos que la cuidara, porque era una gran mujer", contó Larrosa.

"Lo conocí cuando integraba el Cuarteto Esperanza, yo no era muy enamoradiza, pero me cayo bien. Él era muy bueno, por eso murió joven, tenía 39 años. No puedo escuchar sus discos, porque lloro mucho, y así me pasa con todos. Pero el chamamé está siempre en mi corazón…", dice Scarpetto.

Luego al ser consultada sobre sus comienzos Teresa recordó: "apareció en mi vida la revista "Iverá", y me agradó porque a mí siempre me gustó la música del Litoral, comencé a leerla y empecé a escribir sobre lo que leía". Pero entre recuerdos Scarpetto siente gratitud de que "mis chamamés, gracias a Dios, todavía andan bien...siempre me encuentro con gente que me dice escuché -entre otros- "Pagos del Litoral", pero acá en la Capital Federal se pasa muy poco folklore, en la provincia sí…".

Emocionada al rememorar sus años felices en Colonia La Joya afirma: "tengo muchos recuerdos de ese lugar, vivimos mucho tiempo en esa linda casa, pero luego mi padre se la vendió a un tío del actual Presidente de la Nación (Mauricio Macri) y nos fuimos a vivir a "Basso"; les cuento que me habían puesto en la Comisión de la Escuela en la Colonia (La Joya) y llevamos a muchos músicos, pero Tarragó Ros fue una novedad…".

Fue muy emotivo poder hablar con Teresa Scarpetto, la creadora de muchos éxitos, como "Pagos del Litoral", "Cantar del Paraná", "Sin tu amor", "Canción de mis pagos", "Espejos del Paraná", "A Ernesto Montiel", "Mis cantares", "Nací en el pago" y "Sé que volverás", entre otros; títulos compartidos con celebrados músicos como Luis Casafuz, Julio Luján, Ramón Bermúdez, Anselmo Luque, Juancito "El Peregrino", Adolfo Barboza, Eduardo Miño, Carlos Talavera y Ernesto Montiel. Teresa Scarpetto, poetisa y autora entrerriana.

Artículo extraído del sitio web de FM Riel, Basavilbaso, Entre Ríos, Argentina
Domingo 15 de julio de 2018

Para conocer más:
Historiando cantares - Pagos del Litoral
Historiando cantares - Eterno imposible
Cacho Arriola - La moda del chamamé

domingo, 14 de enero de 2018

Historiando cantares - Tiempo de reencuentro

Hola amigos.
En el año 1986, Ricardo "Tito" Gómez junto con los hermanos Joaquín "Gringo" y Miguel Angel "Michel" Sheridan se desvinculaban de "Los de Imaguaré" dando origen al "Grupo Reencuentro", en compañía del "Bocha" Santiago Sheridan (recién repatriado desde Asunción del Paraguay) y Orlando "Carozo" Gutiérrez. Comenzaron con el nombre de "Quinteto Reencuentro". Con esta agrupación grabaron los dos primeros discos: "Neike chamigo" y "El canto de nuestra gente". Más tarde "Carozo" Gutiérrez abandonaría el grupo para ser músico de Teresa Parodi y daría lugar a Carlos Miño.


El chamamé "Tiempo de reencuentro" fue compuesto por Ricardo "Tito" Gómez y fue grabado en 1986 formando parte del álbum "Neike chamigo" del "Grupo Reencuentro". Al momento de su grabación, la agrupación estaba conformada por Miguel Angel "Michel" Sheridan (1ra. voz, dúos y guitarrón), Orlando "Carozo" Gutiérrez (1ra. guitarra), Joaquín "Gringo" Sheridan (bandoneón y acordeón de dos hileras), Ricardo "Tito" Gómez (dúos, 3ra. voz y guitarra) y Santiago "Bocha" Sheridan (1ra. voz y 3ra. alta). Como músicos invitados estuvieron Mateo Villalba y Oscar Alem.

Ricardo "Tito Gómez

Ricardo "Tito" Gómez en su libro autobiográfico digital "De las musas en mi vida" (Capítulo XIV) relata cómo nació su chamamé "Tiempo de reencuentro".


Al respecto, "Tito" afirma que "...soy el único autor de "Tiempo de reencuentro"....la compuse a solas en una madrugada en un viaje en tren a Corrientes capital. Después permití que el "Gringo" Sheridan firmara la declaración ante SADAIC de que también era suya…por generosidad hacia aquel amigo de la infancia… solo fue eso…. ESA NO ES LA VERDAD… Me pertenece solo a mí y pongo a Dios por testigo en esto…"


TIEMPO DE REENCUENTRO

El lunes 7 de enero de 1986, de madrugada, estaba con mi equipaje en la estación Mercedes del Ferrocarril General Urquiza esperando el tren "El correntino", que todavía hacía Buenos Aires - Corrientes. Éste venía atrasado y lo tomé como a las 01:30 hs y como saqué pasaje de primera, el vagón estaba a oscuras, repleto de gente durmiendo. Vale decir que me esperaba un largo viaje de pie. Acudía al primer encuentro con Joaquín "Gringo" Sheridan para dar forma a mi proyecto, el que se transformaría luego en el “Grupo Reencuentro”. Durante ese viaje, sentí la necesidad de preparar algún tema nuevo para el primer ensayo. Me brotó de pronto la melodía de un tema instrumental y hasta su nombre: “Tiempo de Reencuentro”, el que fuera luego el primero de una larga lista. En el viaje en tren, para este primer ensayo, me preguntaba qué temas haríamos con este nuevo grupo ya que no tenía nada compuesto para él; y en este punto me detengo para hacer notar mi pérdida del sentido de pertenencia de las canciones grabadas por "Los de Imaguaré" o sea la pérdida de lo inherente a mí, a mi propia creación, esas canciones… eran de "Los de Imaguaré". Esa situación me iba preocupando en el viaje; ¿qué tocaríamos? En el tren, camino a Corrientes comencé la creación "in mente", (ya que no tenía guitarra) de una melodía para estrenar en ese primer ensayo. Me proponía conseguir que la misma sonara en síncopa, para diferenciarla de todo lo que había compuesto hasta entonces; porque repito, quería que de allí en más, todo fuera diferente, superior. También mentalmente le incorporé los acordes y cuando tuve todo eso armado en la cabeza, el resultado me encantó. Mi preocupación consistía en no olvidar la melodía- ¡no tenía guitarra ni grabador! Entonces en pleno fervor creativo, comencé a tararearla despacito para fijarla en la mente y luego cada vez más fuerte. Me parecía una verdadera joyita que sonaría maravillosamente en el bandoneón del "Gringo". Como suele suceder con la mayoría de las genialidades, tropecé con la incomprensión: los pasajeros, entre chistidos y calificativos, protestaron: ¿quién es ese loco que va gritando mientras todos estamos durmiendo? Sin amilanarme, proseguí mi canto, pero ya en voz muy baja. Si prestan atención al escuchar "Tiempo de reencuentro" notarán que el acompañamiento imita el ruido que hace el tren al pasar las juntas de los rieles, ese fue el elemento rítmico que me acompañó a la hora de crear. Cuando llegué a la terminal, cubrí casi corriendo las dos cuadras y media que me separaban de la casa de “Gringo”. Cuando éste abrió la puerta ante mis golpes desesperados, le grité: "¡Gringo, Gringo, sacá tu bandoneón yá, que tengo una música y no me la quiero olvidar!". Se la canté nota por nota; y sólo descansé, cuando él la tuvo fijada en su instrumento. Fue ese, el primer tema que grabamos en nuestra primera placa “Neike Chamigo” en el sello Odeón, en otoño del '86.


Continúa "Tito" Gómez diciendo: "Y para que vean que hay otros músicos capaces de tocarla tan bien o mejor que el "Gringo", subo acá la versión inédita de Rudy y Nini Flores que la hicieron muy suya en una versión que se llama inédita porque está grabada en un estudio pero no está en ningún disco de ellos."

"Tiempo de reencuentro" en versión de los hermanos Rudy y Nini Flores.

"Tiempo de reencuentro" en versión de "Grupo Reencuentro" (1er. disco).

"Tiempo de reencuentro" en versión de "Grupo Reencuentro". Actuación en vivo en "Video Cable" de la ciudad de Bella Vista, Corrientes, 8 de septiembre de 1989 (minutos antes del trágico accidente). Músicos: "Tito" Gómez, Carlos Minño, "Gringo" Sheridan y "Michel" Sheridan.

lunes, 17 de julio de 2017

Historiando cantares - El burro

Hola mis amigos.
En esta oportunidad quiero compartir la historia del clásico chamamé de don Mario Millán Medina (1914-1977): "El burro". 
El texto fue extraído del libro "Mario Millán Medina, el cantor chamamecero. La otra lectura de sus canciones", excelente obra del profesor Enrique Antonio Piñeyro quien realiza un exhaustivo análisis de esta composición, la cual va más allá del mero sentido humorístico que tiene la letra. En palabras del profesor Piñeyro, fue uno de los temas de Millán Medina "más controvertidos y menos comprendidos".
Aquí la historia y el análisis de este clásico del cancionero litoraleño.
Hasta la próxima.
Pablo


Don Mario Millán Medina
(fotografía gentileza del Sr. Rubén Diez, Goya, Corrientes)

Profesor Enrique A. Piñeyro

Uno de sus temas más controvertidos y menos comprendidos, sin lugar a dudas, fue el chamamé "El burro". Se presentan en él los tres encuadres que nos permitirán conceptualizar el verdadero sentido metafórico de carácter agreste, vulgar y hasta prosaico de sus versos. Afirmarnos que se necesita "la otra lectura", es decir, una mirada diferente para traducir la interacción "significado-significante" que el texto propone.

En síntesis, "El burro" es una figura animal que equivale, en este tema, al hombre que por su edad ya entrada en los 70 años no posee las destrezas, habilidades, cualidades y fuerza física para encarar el trabajo de campo. Las tareas que cuando joven asumiera tenían requerimientos especiales y específicos.

También su vigor sexual se ve menguado y solo le resta "durar un poco más", mientras se lamenta y se compadece de su declinación, que la considera lógica en su vaga conceptualización biológica.

El mismo Millán Medina explicó a un estudioso de Goya, profesor en Letras y eminente investigador, el profesor Bernardo Ranalletti, que "...un anciano, mencho correntino, muy capaz en su vida de tropero, domador y puestero, fue quien en una charla le dijo una vez: "y aquí ando, viejo y rengo, lamentándome como el burro viejo" y agregó "...ya no puedo hacer lo que antes podía, para vivir aquí en el campo...ni las changas me dan...dicen que ya no sirvo ndayé...". Otros datos sobre este diálogo lo reseñaremos con posteridad a la transcripción de los versos del citado chamamé para lograr una mayor comprensión del texto.

De este diálogo toma la idea y surge la concepción de una filosofía de carácter existencial. El cantautor emplea un lenguaje lírico para explicar esta etapa de declinación finita y mortal del "avá", toma la realidad del hombre y sus circunstancias.

El tema musical citado traduce en tres minutos de versos y melodía el símbolo e imagina la situación vivencial que requiere un metalenguaje y una decodificación del contenido que lo expresa.

La canción, con  melodía y ritmo de chamamé, destinada al consumo masivo del oído y mentalidad del paisano correntino, lleva a Millán Medina a establecer en un vocabulario comprensible y popular que conduce a re-pensar la vida del paisano.

Los intentos para calificar este vocabulario conforman una estructura del lenguaje que a primera vista se evidencia como de un pintoresquismo lingüístico, propio del hablar vulgar del correntino. En la actual filosofía y antropología se denomina "Desconstrucción del lenguaje" e "Interpretación estructural de la metáfora", como lo explican Claude Lévi-Strauss, Jacques Lacan, Jacques Derrida y otros.

Por lo tanto, este tema musical nos invita a realizar "la otra lectura", que acentúa la interpretación más allá de lo real y nos introduce al universo imaginario y simbólico, del mágico vocabulario popular que posee el habla del correntino y que merece realmente un análisis del carácter integral.

Transcripción de los versos del chamamé de Mario Millán Medina:

EL BURRO (chamamé)

(registrado en SADAIC el 07/07/52)

Letra y música: Mario Millán Medina

Me llaman don Policarpo
porque soy el burro viejo.
Me quieren sacar del puesto
porque hay pocas aguadas.
Yo prefiero la manada
aunque no haya capií.
Me voy a quedar aquí
para morir en mi ley,
en mi ley debo de morir...

Yo soy animal del campo
y mi vida es muy agitada.
Metido en la manada
al lado de la madrina.
Si es que le hago cosquillas
ya me da una pateadura.
Levanto mi caradura
y ya le empiezo a rebuznar,
y le empiezo a rebuznar...

Yo siempre seré mentado
en cualquier estancia honesta.
Pasaré los alambrados
aunque me pongan horqueta.
Me tuzan a la mandioca
con la cola bien pelada.
Igual voy a quedar aquí
metido entre la manada.
En mi ley debo de morir,
en mi ley debo de morir...


EL DIÁLOGO QUE INSPIRÓ AL COMPOSITOR

Se transcriben a continuación los fragmentos del diálogo que motivaron a Mario Millán Medina para escribir los versos de la composición "El burro".

"Me llamo Policarpo Araujo, tengo 70 años ya...soy puestero (1) de este campo y porque ya soy viejo me quieren sacar del "puesto" donde vivo hace como 35 años ya...Me dijieron (2) que en este campo del patrón ya no hay "aguadas" (3) para tomar las 800 cabezas de ganado del dueño...Pero eso es mentira...Aunque no haya "capií" (4)...pasto eso...yo me voy a quedar aquí, trabajando en lo que puedo...para morirme en mi ley de correntino...en mi forma he de morir pue (5)...siempre fui "mencho avá" (6) y puestero...en este mi rancho...Yo pronto fui nacido y criado en el campo y mi vida, fue de siempre, de mucho trabajo...Fui tropero, domador, marcador en yerra, pialador, boyero y...después a la (7) final nicó soy puestero...cuidador del puesto cuatro de esta estancia que se llama "Santa Lucía", del campo del patrón karaí caté (8)...esto co es Lavalle (9)...Siempre estuve metido entre la manada (10), entre hombres menchos y antes siempre de a caballo...Cuando era joven jue yo (11) hago yunta (12) con los avá de trabajo...Me arrimaba jue tamién (13) a las guaynas (14)...en los bailes y la musiqueada...yo sabía jué estar entre las kuñá (15)...nunca fui un caradura...siempre miré de frente y sé ser hombre respetuoso con las mujeres...Trabajé mucho en mi vida y fui pronto honrado...por eso soy mentado (16) en cualquier estancia honesta (17)...soy fiel y honrado y sé defender lo mío aunque ahora me quieran poner "la horqueta" (18) por el cuello y como a los caballos me quieren tuzar a la mandioca (19)...me quieren hacer pronto de los Autonomistas...creen que van a judear por mí (20)...creen que porque ya soy viejo ya no sirvo y me van a llevar de aquí para allá...pero yo igual pronto me voy a quedar aquí...metido entre los avaité (21)...y en mi ley he de morir, así como de siempre jué (22)...fui hombre de trabajo...

REFERENCIAS: vocabulario de uso rural en Corrientes.

(1) PUESTERO: el designado para habitar el puesto. El que vive en el puesto. Cuidador de una zona o parcela de la estancia.
(2) DIJIERON: dijeron.
(3) AGUADAS: lagunas, pasos de agua, tajamar, etc. Lugar donde beben agua los animales (vacunos, equinos, lanar, etc.). Puede ser natural o excavada para recoger agua de lluvia o por canalización de alguna laguna cercana.
(4) CAPIÍ: paja, pastizal, pasto blando, comida del ganado vacuno y equino.
(5) PUE: pues.
(6) MENCHO AVÁ: hombre mensual, empleado de las estancias correntinas. Puede trabajar en diversos quehaceres: tropero, domador, en yerras, boyero, pialador, puestero y otras actividades que requieren habilidades y destrezas especiales.
(7) A LA FINAL: al final.
(8) KARAÍ CATÉ: señor rico.
(9) ESTO CO ES LAVALLE: esto es el departamento Lavalle, Corrientes.
(10) MANADA: se aplica generalmente al rodeo o conjunto de equinos. Aquí se trata de una metáfora que refiere al grupo de hombres que trabajan juntos en la estancia.
(11) JUÉ YO: yo fui.
(12) HAGO YUNTA: hago pareja o dúo para trabajar.
(13) TAMIÉN: también.
(14) GUAYNAS: mujeres jóvenes.
(15) YO SABÍA JUÉ ESTAR ENTRE LAS KUÑÁ: yo sabía siempre estar entre las mujeres en forma decente, respetuosa.
(16) MENTADO (de mentar): que tiene buena fama.
(17) ESTANCIA HONESTA: estancia donde se trabaja legalmente.
(18) HORQUETA: es un pedazo de rama (generalmente de guayabo, tala o guayaiví) con un ángulo agudo (con sus lados o brazos de más de 80 cm cada uno), al que se le hace un agujero en el mango o parte de donde nace la horqueta (de unos 40 cm). Utilizado como herramienta para estirar los alambrados. Este palo o trozo de madera se usa también para colocar atado al cuello de los animales (vacunos, sobre todo) que tienen por hábito atravesar los cercos e introducirse en los plantíos, chacras, campos, etc., y se les coloca para evitar que crucen los alambrados de campos ajenos.
(19) ME QUIEREN TUZAR A LA MANDIOCA: acción de cortar la crin y cola del caballo (tuzo). En la zona rural de Corrientes el tuzo de los equinos denotaban la opinión política del jinete o propietario. Los del partido político "Liberal" (Azules) le dejaban cerquillos sobre la cara en el tuzo de la crin y la cola larga. Los del partido "Autonomista" (Colorados), como partido político contrario, dejaban la crin al ras y la cola tuzada al palote o a la mandioca. 
(20) JUDEAR POR MÍ: quieren jugar conmigo, con mi pensamiento político.
(21) AVÁ ITÉ: los hombres verdaderos, de trabajo.
(22) ASÍ COMO DE SIEMPRE JUÉ: así como siempre yo fui, mi manera de ser siempre.
(23) (Expresión usada en los versos) METIDO ENTRE LA MANADA (ver referencia N° 10), AL LADO DE LA MADRINA. Madrina: yegua tutelar que lleva colgado del pescuezo un cencerro para indicar su presencia a la tropilla o conjunto de animales yeguarizos o de caballos mansos, acostumbrados a andar siempre juntos y obedecer la dirección de la "madrina", orientado por el arreador.

Aquí el compositor consigna una costumbre que refiere a la "obediencia para ejercer el trabajo de campo, siguiendo las órdenes del capataz u orientador del grupo de tareas que en cada caso le requieran".

CONFIGURACIONES ACLARATORIAS

Estas voces, giros idiomáticos, modismos, regionalismos, lenguaje rural, yopará (fusión mestiza del guaraní y el español), metáforas, metalenguaje, códigos verbales y palabras que poseen significaciones especiales, tienen que ser asumidas de acuerdo con el matiz y la oportunidad dónde, cómo y cuándo se la expresa.

Caben en la verificación del compositor Mario Millán Medina, de una manera específica, casi secreta, que requiere una necesaria decodificación. Este cantautor emplea con sutileza y evidente conocimiento lingüístico muchas ideas para estructurar cada una de las palabras de sus versos, que luego las musicaliza adecuadamente.

Quien desconoce la verdadera historia real que se esconce detrás de cada estrofa, no logra interpretar esta canción. Las diversas versiones grabadas que hemos escuchado en ejecuciones discográficas de varios cantantes, no trasuntan el real significado que este chamamé expresa. Las vivencias del peón rural en Corrientes son captadas por el compositor de una manera integral, y en cada verso, evidencia una determinada situación psicosocial, económica y cultural digna de ser analizada.

Hans-Georg Gadamer en su libro "Arte y verdad de la palabra" (Editorial Paidós, Buenos Aires, 1998), en el Cap. 7 "Los límites del lenguaje", consigna: "La poesía es una gran instancia que permite experimentar el carácter propio y extraño del lenguaje"..."Esto mismo le pediría yo al intento de decir con palabras propias lo que ha pensado otro (en sus versos) y lo que aparece entre nosotros con un ropaje lingüístico distinto, ya sea como palabra o como texto...".

Y concluye..."me gustaría aludir, como límite del lenguaje, a lo que está por encima de lo lingüístico, al límite más allá del cual está lo no dicho y quizás, lo que nunca podrá ser expresado".

Futuras investigaciones referidas al mencionado compositor podrán determinar, con mayores méritos, las confusiones que pueden emerger de sus versos, sino se consideran que los mismos, en sus entrañas, poseen un orden estructural con una fuerte raigalidad y con funciones notorias referidas a la genuina identidad correntina.