domingo, 17 de marzo de 2019

Historiando cantares - La calandria

El chamamé instrumental "La calandria", de notable inspiración y destacada y bella melodía, fue concebido por Isaco Abitbol no solamente como un chamamé más de su autoría, como una obra más, sino como una pieza musical muy especial, ya que en sus notas comprente tanto la ambientación y el paisaje en los cuales se desarrolla la idea musical, como la misma esencia y canto del ave, sublimando éste a través de la melodía, que tiene la infinita nostalgia del bien perdido.

Y esa sublimación, esa infinita nostalgia del bien perdido, se da justamente porque la verdadera inspiradora de "La calandria" era una muchacha de la ciudad de Alvear a la que cortejaba Isaco Abitbol en su juventud, pero el padre de ella no lo quería porque aspiraba a que su hija se casara con un profesional o con alguien que le diera la suficiente seguridad económica que un bohemio, un músico como Isaco Abitbol, preveía que no le iba a poder dar, ello al mejor estilo de los pueblos y de la época. Isaco Abitbol, entonces, se fue a Buenos Aires para tratar de triunfar y volver luego triunfante a Alvear a buscar a la guaina de sus amores. Pero sucedió que cuando Isaco Abitbol volvió a Alvear, después de un tiempo, la mujer amada ya se había casado con otro.

La calandria, la más visible en su representación musical de la obra, es un pájaro de unos 27 cm de largo, gran caminador y de rápida carrera, que tiene el plumaje con colores apagados con el dorso pardo-grisáceo con débiles rayas oscuras. Sus alas son cortas y más oscuras con algo de blanco en algunos ejemplares, con cola larga, y con el vientre y el cuello blanquecinos. Su pico es largo y delgado el cual le sirve especialmente para capturar los insectos de los cuales se alimenta.

La calandria es una excelente cantora, con un gorjeo muy agradable que tiene la capacidad de imitar el canto de otras aves, los ruidos de su entorno, el silbido humano y también la música que escucha. Su canto armonioso posee notas muy variadas que no se repiten dos veces seguidas en el mismo orden.

Y justamente en el chamamé "La calandria", Isaco Abitbol recoge esas características de su canto, en la primera de las dos partes musicales que bien definidas y distinguibles tiene la obra, a través de la música y de los instrumentos, en particular del bandoneón, en forma sublimada, figurativa e imitativa.

En la primera grabación de "La calandria" realizada por el Cuarteto "Santa Ana" en el año 1946, se incorporó un recitado inicial a cargo de Ricardo Llanos (nota: también conocido como Julio Montes, ambos seudónimos de Hugo César Sosa), figurando la autoría de Isaco Abitbol en forma exclusiva. En las grabaciones siguientes, años 1968 y 1984, ya aparecen como autores Isaco Abitbol y Julio Montes.

El chamamé "La calandria", entonces, fue grabado por el Cuarteto "Santa Ana" dirigido por Isaco Abitbol y Ernesto Montiel (Nota: con bandoneón de Isaco Abitbol, sin acordeón) el 12 de diciembre de 1946 con recitado a cargo de Ricardo Llanos, seudónimo utilizado por Julio Montes cuando ingresó al Cuarteto "Santa Ana" (Nota: disco "Trébol de Oro del Chamamé - Lo mejor de lo mejor - Volumen 1"). Luego, fue grabado por Isaco Abitbol y su conjunto en el año 1968 con recitado a cargo de Roberto Galarza (Nota: disco "En la bailanta", con Isaco Abitbol en bandoneón, Roberto Galarza en voz y guitarra, y Migdonio Pérez en guitarra), luego en una grabación tomada en vivo en el Estadio Obras el 8 de junio de 1984 (Nota: disco "Grande maestro!!!", con guitarras de Ángel Dávila y Antonio Tarragó Ros), y en el año 1986 en el marco de la discografía de León Gieco (Nota: disco "De Ushuaia a la Quiaca - Volumen 3", grabado en la estación de tren de Curuzú Cuatiá, con León Gieco en guitarra). Finalmente, lo volvió a grabar el Trío Correntino "Pancho Cué" en el año 1993 (Nota: disco "La sinfónica chamamecera", con Isaco Abitbol en bandoneón, Rubén Miño en acordeón y Nicolás Antonio Niz en guitarra, editado en 2005).


Tapa del disco "En la bailanta". Incluyó "La calandria", con recitado de Roberto Galarza. Año 1968.

Tapa del casette "Grande Maestro!!!". Incluyó "La calandria", con guitarras de Ángel Dávila y Antonio Tarragó Ros. Grabado en vivo en el Estadio Obras, Buenos Aires, año 1984.

Tapa del disco "La sinfónica chamamecera". Incluyó "La calandria" ejecutada por Isaco Abitbol (bandoneón), Rubén Miño (acordeón) y Nicolás Antonio Niz (guitarra). El tema fue grabado en 1993 y fue incluido en el disco editado en 2005.

LA CALANDRIA - chamamé

Música: Isaco Abitbol
Glosa: Julio Montes

Según reza una leyenda 
de mis selvas correntinas,
la Calandria era una guaina
muy cantora y peregrina.
Ambulando por los montes
iba la guaina cantando
y alegrías y canciones
a su paso iba dejando.
Por su canto dulce y puro
Dios premió luego a esta china,
transformándola en calandria
de mis selvas correntinas.


Grabado por el Cuarteto "Santa Ana" con recitado de Ricardo Llanos (12/12/46), por el conjunto "Isaco Abitbol-Roberto Galarza" con recitado de Roberto Galarza (1968), y sin recitado en 1984, 1986 y 1993.

Actuación en vivo de Isaco Abitbol (bandoneón) y Nicolás Antonio Niz (guitarra)

NOTA DEL AUTOR DEL BLOG:

Existe una versión cantada de "La calandria", con letra de Ramón Ayala, la cual ha sido grabada por María Ofelia (disco "La calandria", año 1995), Rosendo y Ofelia (disco "Enamorados de la libertad"), Teodoro Cuenca (disco "Misiones, la magia de un sueño", año 1995), entre otros.

LA CALANDRIA (versión letra)

Autor: Ramón Ayala

Llorar, sufrir, cantar con lágrimas del alma...
penar, volar, buscar por la selva quemada.
Sentir su voz cuando la muerte se ha llevado
un tiempo azul de alas que no volverán.


Soy la Calandria que solloza por su herida...
soy el dolor del monte preso en su agonía.
Soy el clamor del río lleno de horizonte...
soy la pasión que vuelve cada amanecer.

Estribillo

Por el camino vuelve a mí
un tierno canto de cristal,
un espejismo, un frenesí,
un regresar del más allá.
Con la sombra va muriendo el día
y es noche eterna en mi corazón.
El rumbo del sol, 
por el viento fugaz,
en recuerdo se enciende
su piel montaraz.
Sólo plumas ruedan por mi alma
en el desierto de mi soledad.

Por qué Señor el hombre pasa por la vida,
sin ver el sol que habita en las cosas sencillas...
el resplandor del monte vivo en su alegría,
matando el pájaro y su propio corazón.

No quiero ser un árbol muerto en el camino
crucificado sin madera ni destino.
Ya no tendré jamás el sueño de su pico,
la miel del alma que enjoyara su sabor.


Fuente:
Gutiérrez Miglio, R. 2013. Isaco Abitbol "El patriarca del chamamé" y sus cantores. Ediciones El Reino Guaraní. Buenos Aires. p. 270-272.

sábado, 16 de marzo de 2019

Mirando pasar la vida - Ciprián Hernández

El pasado 1° de febrero en la ciudad de Corrientes fallecía el poeta, autor y compositor Ciprián Hernández. Comparto un artículo periodístico escrito por Guido Rodríguez y adjunto asimismo la obra "Mirando pasar la vida" (uno de los tres libros que publicó el mismo Ciprián Hernández).
Nuestro recuerdo para este gran baluarte de la cultura correntina.
Hasta la próxima.
Pablo


EL CHAMAMÉ DE LUTO: FALLECIÓ CIPRIÁN HERNÁNDEZ



Por Guido Rodríguez (*)

Ciprián Hernández fue un luchador férreo en el ámbito del chamamé, desde chico escuchaba las glosas de Isidro Luciano Prado que realizaba en las audiciones radiales de LT7 “Radio Provincia de Corrientes”, se sintió atraído y comienza a escribir sus primeros versos. A los pocos años de su juventud se radica en Buenos Aires, allí entabla una relación de amistad con Pedro Mendoza de la recordada revista “Iverá” y comienza a publicar sus primeas líneas poéticas.

La puerta grande se le abre gracias a Paquito Aranda que le graba su primera obra titulada “Mis Penas y Mi Guitarra” en el año 1980 cantando Pérez-Gamarra, a partir de allí comienza a forjar un camino con sus versos dentro del género chamamecero. La difusión del chamamé , con autores e intérpretes se realiza dentro de la audición de Jorge Fernández “La Embajada de la Flor” de la cual presentaba un tema musical con una glosa de su autoría.

A principios de la década del `90 recibe la invitación de Simón de Jesús Palacios para recitar en el disco “A La Patrona de Concepción” las obras “Salud Pueblo Misionero”,”Al Amigo Tito Arroyo”, y “Al Amigo Mano Santa” , con lo cual le llegaron ofertas para poner su voz como recitador en distintos trabajos discrográficos de figuras como Fito Ledesma, Alejandro Barrios, Hermanos Velázquez, Aníbal Maldonado, Sosa-Mambrín, Ramírez-Otazo, Luis Zoloaga, Trío Santa Lucía, Alejandro Chamorro, Hugo Leiva y la Nueva Estirpe, Gomecito, Héctor Porra, Balma Trio, Pérez-Gamarra, Coquimarola, Roberto Galarza,Reyes-Aquino, Daniel Martel, Ignacio Barrios, y Aldo Ayala por citar algunas. De carácter autoral Ciprian Hernández es autor de más de 150 obras como el caso de “A los que el río se llevó” un pequeño homenaje a los músicos que fallecieron en la tragedia de Bella Vista en 1989,”Aliento de Buena Fe”, “Asi Canta el Litoral”, “Dale Baruzzo un Sapucay” un homenaje para el héroe Roberto Baruzzo que luchó en la Guerra de Malvinas, “Doctor Tono González”, “El Chamamé no es chacota” que junto a Fito Ledesma compusieron esta obra que demuestra la verdadera identidad del género, “Enero en La Paz” firmada junto a Roberto Galarza dedicada especialmente al festival “Cuando el Pago se hace Canto” inmortalizada en la versión Julio Lorman y Mario Suárez, “Peregrinos de Itati” firmada junto a su socio autoral Osvaldo Gamarra, una obra dedicada a la patrona de Corrientes la Virgen de Itati, grabada por “Perez-Gamarra”, “Las Hermanas Leiva”, “Los Chaqueños Hermanos Paz”, entre otros.

Publicó sus poemas en tres libritos que se difundieron entre distintos productores chamameceros bajo los títulos “Para el Recuerdo”, “Raíces de Mi Tierra” y “Mirando Pasar la Vida”, solventadas desde su propio bolsillo. Sus trabajos discográficos fueron “Orgullo Provinciano”, “Ciprián Hernández y sus amigos Chamameceros”, “Homenaje a Isidro Luciano Prado”, “Boca Unidos de Corrientes” y “El Hombre”, también realizó un trabajo prolijo y didáctico junto al profesor Enrique Piñeyro y Fermín Ibarra tituladas “Raíces Chamameceras” volúmenes 1 y 2, que destaca un pequeña síntesis biográfica de nuestros pioneros del chamamé, acompañada por recitados de su autoría.

Gracias a la invitación de la poetisa Marita Cardozo, comienza a colaborar en el Reino Guaraní y en distintos libros de Roberto Gutiérrez Miglio, con libros biográficos sobre Verón-Palacios, Salvador Miqueri, Úbeda-Chávez, Quevedo-Maidana, Marcos Bassi, Tránsito Cocomarola, Fito Ledesma, Manuel Zbinden, Isaco Abitbol, y Ernesto Montiel.

Desde el año 2001 produjo y condujo su programa “ Mateando con Ciprián” que salía todos los sábados a las 10 de la mañana por FM Cardinal Cristi, propiedad de Beto Moreira, en la ciudad de Corrientes.

Libre de su faceta artística, Ciprián Hernández participó en dos capítulos “Cirilo Miranda y el San La Muerte” y “Mascadita” de la productora “Payè” de Camilo Gómez Montero rodada en los meses abril y mayo de 2011, filmada en la localidad de La Verde, cercanías de Resistencia, Chaco y en el barrio San Benito de la ciudad de Corrientes.

Para finalizar deseo homenajear a éste verdadero amigo con éstas líneas que es parte de su pluma dedicada al chamamé.

EL CHAMAMÉ NO ES CHACOTA


El chamamé no es chacota, es cultura popular,
es herencia de un cantar, que ostentamos fielmente.
Es música de Corrientes, es emblema de humildad.
Es el mismo sapucay que por la venas se mete
y contra todo arremete no le teme al temporal.

El chamamé no es chacota, se lo debe respetar,
no hay que ridiculizar ni cometer la torpeza
de hacer mil piruetas de llamar la atención.
Porque los instrumentos no son elementos de gimnasia,
son símbolos de una raza y hay que darles tal valor.

El chamamé no es chacota, es pura autenticidad.
Lindo sería preservar sin hacer imitaciones
demostrando condiciones y no entrar a deformar.
Comencemos a crear con el respeto debido,
no mancillemos chamigo lo que supimos heredar.


(*) Coleccionista y difusor del chamamé en Buenos Aires. 
Artículo publicado en el diario "El Litoral" (01/02/19).


Nota: el autor del blog cuenta con la publicación original impresa, siendo de su propiedad.


Santafesino de veras (canción litoral) - Partitura musical

Misionera (galopa) - Partitura musical

Lunita de Taragüi (chamamé) - Partitura musical

El cosechero (rasguido doble) - Partitura musical

viernes, 15 de marzo de 2019

Varios intérpretes - El canto de La Paz


01. HOMENAJE A JOSÉ "TONI" ZÁRATE.
02. CANTO A LA PAZ - chamamé. Carlos Martínez y "Aires de mi tierra".
03. PA' MÁS DATOS DE LA PAZ - rasguido doble. Jesús Piaggo.
04. PARA HABLAR DE MI CIUDAD - canción. Grupo "La ventana".
05. SOY TAGÜÉ - chamamé. Carlos Méndez y su conjunto.
06. LA PAZ, MI CIUDAD BLANCA - poema. Héctor Abel Yedro.
07. VIEJO PALANQUERO - canción. Mario Soto.
08. LA PAZ QUE DEJO - chamamé. "Cacho" Miño y "Los Ribereños".
09. AL VIEJO CANTOR - canción litoraleña. Horacio "Chino" Martínez.
10. SUEÑO Y DISTANCIA - chamamé. "Aires de mi tierra".
11. BRAVÍO CABAYÚ - chamarrita. Ramón Santich.
12. LA FLOR DEL TIMBÓ - chamamé. Marcela y Clara.
13. TIEMPOS DE CARNAVAL - canción. "Tito" Zabala.
14. RANCHERA DE MIS RECUERDOS - ranchera. Trío "Jalil-Martínez-Jalil".
15. AL AMIGO - chamamé. Zoilo Cejas y su conjunto.
16. DESPIERTA CIUDAD Y MADRE - chamamé. Luis López.
17. LA CRUZ SOLITARIA - chamamé. Clemente Bustos y su conjunto.
18. CARRETERO DE MONTIEL - chamarrita. Coro "Voces de La Paz".

Gentileza de Carlos "Mange" Casís.

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Corrientes entre la leyenda y la tradición

La presente publicación "Corrientes entre la leyenda y la tradición" fue escrita por Emilio José Noya y contó con la participación de Guillermo Perkins Hidalgo. Corresponde al Capítulo 7 de la obra "Todo es Historia", dirigida por Félix Luna y se publicó en octubre de 1987 en la ciudad de Buenos Aires.
Los autores hacen un recorrido por la artesanía y el santoral profano, así como una recopilación de diversas leyendas y supersticiones del Iberá tomadas de testimonios brindados por informantes, acompañados de excelentes fotografías.

Nota: el autor del blog cuenta con la publicación original impresa, siendo de su propiedad.
  

jueves, 14 de marzo de 2019

Historiando cantares - Anahí

Hola amigos del blog.
Les dejo hoy la historia de esta canción-leyenda de la flor del ceibo, de obra de Osvaldo Sosa Cordero (1906-1986), poeta, glosista, autor y compositor correntino nacido en Yaguareté Corá (hoy Concepción). Para más datos sobre su biografía, recomiendo consultar el sitio de la Fundación "Memoria del Chamamé".
Será hasta la próxima.
Pablo

Osvaldo Sosa Cordero nació en el pueblo de Yaguareté Corá, hoy llamado Concepción, en la provincia de Corrientes, el 6 de julio de 1906 y falleció en la ciudad de Buenos Aires el 19 de septiembre de 1986.

Fue poeta y entre otras obras escribió el "Romancero Guaraní", y fue autor de tangos grabados por exitosas orquestas típicas como "Buenas noches Buenos Aires", "Embrujo", "Yo llevo un tango en el alma", "Para Corrientes", la milonga "De pura cepa" y los candombes "Café" y "Charol", este último de gran suceso en la voz de Alberto Castillo, entre otros.

Osvaldo Sosa Cordero
Fotografía extraída de la Fundación "Memoria del Chamamé"

También fue autor de temas litoraleños como "Tus raros antojos", "Naranjerita", "La novia del Paraná", "Juan Payé", "Nendivei", la segunda letra de la obra musical de Damasio Esquivel "Alma guaraní" y "Cambá Cuá", entre muchos más.

Además, tuvo su propio conjunto musical denominado "Osvaldo Sosa Cordero y sus Correntinos" con el cual llegó a registrar grabaciones.

Radicado con sus padres desde chico en la ciudad de Buenos Aires, ya al comienzo de la década del '30 escribía temas guaraníes encargados por Jaime Yankelevich, importante productor discográfico y radial, con destino a ser estrenados por Samuel Aguayo. Así nacieron algunas de sus obras musicales.

En el año 1943, Osvaldo Sosa Cordero tenía a su cargo los números litoraleños del espectáculo folklórico denominado "Voces de mi tierra" que presentaba el empresario teatral Pascual Carcavallo en el teatro "Presidente Alvear" de la calle Corrientes 1659, donde Francisco Canaro presentaba su comedia musical "Buenos Aires de ayer y de hoy". Para el espectáculo "Voces de mi tierra" fue que Osvaldo Sosa Cordero escribió su canción guaraní "Anahí", basándose en la leyenda de la flor del ceibo.

Su inspiración nació cuando en el año 1943 tuvo que concurrir a Tribunales, al edificio ubicado enfrente de la plaza Lavalle, a hacer un trámite. Al salir de allí se sentó a descansar en la plaza pensando en el tema musical que debía componer para presentar en la obra aludida. En esa plaza Lavalle, que con el nombre de "Plaza del Parque", porque justamente donde actualmente está Tribunales, estaba el "Parque de Artillería", en los días de la década del '10 era uno de los espacios verdes de la ciudad mejor cuidados, con sus canteros florecidos y sus árboles de distintas especies, ya que contaba con grandes aromos, pinos, cedros, ceibos de Jujuy, y otras especies como el ombú y una enorme magnolia que rodeaba el asiento circular adonde por las tardes amigos y vecinos se reunían en animadas tertulias. Y allí, en la plaza Lavalle, se sentó Osvaldo Sosa Cordero pensando en el tema musical que debía componer para la obra. Y al ver los ceibos allí existentes, en la parte de la plaza que da a Tucumán y Talcahuano, de flores rojas y brillantes, elaboró, inspirándose en ellos, el tema en base a la leyenda, asignándole el nombre de "Anahí" a la princesa guaraní, heroína de la misma.


La flor de ceibo, según la leyenda, simboliza la pureza y altivez de la raza guaraní. Por tal motivo, recuerda la bravura de una princesa india, valiente e indomable, de rostro feo y voz sumamente dulce, llamada Aka'e, y a los valientes guerreros que habitaban las orillas del río Paraná. Aka'e un día fue aprisionada por enemigos de los indios guaraníes, pero logró huir de su cautiverio dando muerte al centinela que la custodiaba. Fue apresada nuevamente y por dicha muerte fue condenada a morir en la hoguera. Fue atada a un árbol y al llegar la noche, fue incendiada en presencia de todos, siendo envuelta por las llamas. El árbol y la india, al quemarse, fueron adquiriendo una extraña forma y un extraño color, y al llegar la aurora estallaron en múltiples flores, transformándose en una nueva planta con flores rojas, que fue la flor de ceibo. Este martirio encarna la bravura de toda una raza que jamás se quiso doblegar: la raza guaraní.

El nombre "Anahí", en realidad "Ana-í", es el nombre "Ana" utilizado en diminutivo, "Anita", pero en diminutivo guaraní, con la "i" final. El nombre Ana proviene del hebreo "Hannah" que significa "dotada de misericordia". Ese nombre "Anahí" o "Ana-í" no era utilizado por los guaraníes ni fue inventado por Osvaldo Sosa Cordero. Los primeros registros del nombre "Anahí" datan recién de la década del '20.

Una vez terminada la canción "Anahí", fue estrenada en la citada obra "Voces de mi tierra" en el teatro "Presidente Alvear", y fue grabada por el conjunto "Osvaldo Sosa Cordero y sus Correntinos", con la voz de Jovita Luna, el 6 de diciembre de 1943.

Samuel Aguayo la grabó el 25 de septiembre de 1951 con su conjunto guaraní, y el 10 de abril de 1958 con su gran orquesta paraguaya.

ANAHÍ - guarania

Letra y música: Osvaldo Sosa Cordero

Anahí, las arpas dolientes
hoy lloran arpegios que son para tí.
Anahí, recuerdan acaso
tu inmensa bravura reina guaraní.
Anahí, indiecita fea
de la voz tan dulce como el aguaí (1).
Anahí, Anahí,
tu raza no ha muerto,
perduran tus fueros en la flor rubí.

Defendiendo altiva tu indómita tribu
fuiste prisionera,
condenada a muerte ya estaba tu cuerpo
envuelto en la hoguera,
y en tanto las llamas lo estaban quemando
en rojas corolas se fue transformando,
la noche piadosa cubrió tu dolor
y el alba asombrada
miró tu martirio hecho ceibo en flor.

(1) Árbol frutal, su fruta.

Texto extraído de:
Gutiérrez Miglio, R. 2008. Samuel Aguayo, el rey de la canción guaraní. Ediciones El Reino Guaraní, Buenos Aires. 96 p.