domingo, 2 de marzo de 2008

Historiando cantares - Compadre qué tiene el vino


Por el Padre Julián Zini.

Extraído del desaparecido sitio web
www.julianzini.com.ar (marzo de 2006).


Un día de entre semana, a eso de las diez de la mañana, yo salía de llevar la Comunión a un enfermo. Como de costumbre, iba apurado. La iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes estaba desierta. Mientras bajaba las gradas del presbiterio, sentí una voz que me llamaba:
-Padre, mi padrecito...- Sería desde el cuarto banco, más o menos... Allí estaba un hombre de unos 35 años...tenía los ojos húmedos de haber estado llorando... Me acerqué. Me obligó a sentarme a su lado. -Necesito hablarte... tenés que escucharme...yo nunca vengo los domingos... y hoy me pasé en el vino para poder venir... Tenés que escucharme...
Yo le expliqué mi apuro, pero no tuve éxito. Y tuve que escucharlo: -¿A dónde te vas tan apurado? ¿Te pensás que por andar apurados, vas a llegar más pronto? Eso depende de Dios, y Dios ahora quiere que me escuches a mí... -Yo no recuerdo su nombre y apellido, pero por lo menos dos cosas entendí clarito: mi pueblo estaba allí, bandeado en el vino, exigiéndome su derecho a hablar y su derecho a ser escuchado.
Varios de sus "por qué" yo no supe responder. - ¿Por qué el cura se da más con los que tienen plata? ¿Por qué se hace diferencias con la gente? ¿Por qué los que vienen a misa son más criticones? ¿Por qué en la misa se pasa a todos ese "gorro colorado", si hay quienes no podemos poner nada? ¿Por qué nosotros los calcha-í, tenemos que pasar vergüenza? ¿Por qué no hacen como hacía Jesús?
Y me ponía por testigo a la Virgen de las Mercedes que nos miraba dulcemente. Y me insistía: -No estés apurado, mi padrecito... atendeme y contestame...


Que antiguo payé tan raro,
que extraña divinidad,
que fuerza liberadora
tiene el vino, ¿Que será…?
¡Que se mezcla con la sangre
que le sube y es capaz
de desatarlo por dentro,
compadre y hacerlo hablar…!

Compadre, ¿qué tiene el vino
que usted al tomar
comienza a sentirse hombre
y empieza a hablar…
a hablar de lo que más quiere,
de su verdad,
y es como si despertara
a la realidad…?

Compadre, piense un poquito,
¿que va a pasar
si un día de estos la gente
llega a tomar
el vino que necesita
y empieza a hablar…
¿ Qué va a pasar…?

Traigan el vino, más vino
tráiganlo acá,
que mi pueblo está callado
y es hora que empiece hablar…

Denle vino y vino bueno
Y ha de gritar su verdad…
¡y ha de cantar para el mundo
su canto de libertad…!

Una vez le oí a un borracho,
como diciendo un refrán:
que “el vino es Sangre de Cristo
por que es Sangre Popular…”
La parra chupa del suelo
tanta sangre fraternal
que hay en la tierra vertida,
que clama al cielo y está
juntándose desde siglos
buscando hacerse escuchar:
la sangre de los hermanos
que amamos y ya no están…
de nuestros muertos queridos
que nunca nos dejarán…
de los que dieron la vida
porque amaron de verdad…
los que eligieron morirse
por no saber traicionar,
los que encontraron la muerte
buscando la libertad…
los que dejaron sus huesos
en Malvinas y Soledad
¡como raíz enterrada
que algún día ha de brotar…!
Tenía razón el borracho;
pensando bien, es verdad.
Que el vino libera al hombre
y es fermento de amistad…
que “el vino es Sangre de Cristo
porque es Sangre Popular…”

Imagínese, compadre
Que va a pasar
Si un día de éstos la gente
llega a encontrar
su vino que le han robado
los mandamás…
uste ya sabe, compadre,
¡que va a pasar…!

Traigan el vino, más vino,
tráiganlo acá
que mi pueblo está callado
es hora que empiece hablar…

Denle vino y vino bueno
que ha de gritar Su Verdad…
y ha de cantar para el mundo
¡Su canto de libertad…!


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