miércoles, 19 de septiembre de 2018

Grupo Irundy - Un camino de amistad y chamamé (2018)

Hola amigos del blog.
Dante Aranda (hijo del gran bandoneonista "Paquito" Aranda) nos entrega este disco recientemente grabado del "Grupo Irundy". Dante integra esta agrupación junto a Matías Rafael Niella, Gastón Maximiliano Sánchez, Santiago Marcogiuseppe, Juan Pedro Sorribes (hijo del recordado cantor "Quique" Sorribes) y Gabriel Córdova. 
Será hasta otro momento.
Pablo



01. GALLETA COLLERA - chamamé (Gualberto Gabino Panozzo).
02. A CURUZÚ CUATIÁ - chamamé (Gregorio de la Vega - Tarragó Ros).
03. ENGANCHADOS: LAGUNA TOTORA (Mario del Tránsito Cocomarola) - EL GATO MORO (Ambrosio Waldino Miño).
04. MANSIÓN DE LA AMISTAD - chamamé (Juan Pedro Sorribes - Dante Aranda).
05. EL TORO - chamamé (Dionisio Alberto "Cambá" Castillo - Pedro Sánchez).
06. PUERTO TIROL - chamamé (Heraclio Pérez - Marcos Herminio Ramírez).
07. ELISEO CASTILLO - chamamé (Emilio Chamorro).
08. CARAÍCHO - chamamé (Mario Millán Medina).
09. GRANJA SAN ANTONIO - chamamé (Tarragó Ros - Angel Guardia). Glosas: Matías Niella.
10. EL GARRONERO - chamamé (Aldy Balestra - Juancito Güenaga).
11. DON GUALBERTO - chamamé (Felipe Lugo Fernández - Tarragó Ros).
12. EL GATEAO - chamamé (Constante Aguer - Ramón Estigarribia).
13. ME LLAMAN EL CAMPIRIÑO - chamamé (Heraclio Pérez - Pedro Rodríguez de Ciervi).
14. MI QUERIDO VIEJO - chamamé (Gastón Maximiliano Sánchez). Glosas: Matías Niella.

Matías Rafael Niella: acordeón a botones y glosas
Gastón Maximiliano Sánchez: acordeón a botones
Santiago Marcogiuseppe: acordeón a piano en temas 5-9
Juan Pedro Sorribes: guitarrón y 1ra voz
José Elvio Dante Aranda: 1ra guitarra y 2da voz
Gabriel Córdova: guitarra y voz en tema 13

Dirección musical: José Elvio Dante Aranda

Artistas invitados:
"Paquito" Aranda: bandoneón en tema 7
Jorge Bernárdez: bajo
Rafael Márquez: sapukay
Diego Niella: glosas en temas 1-3b

Contacto:
Celulares: 0379-154 599 817 / 0379-154 398 131
facebook.com/grupo irundy
Correo electrónico: grupoirundy@gmail.com

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lunes, 17 de septiembre de 2018

Damasio "Chacho" Esquivel-Iris Mabel y el Conjunto "Alma Guaraní" - 40 años (2015)

Hola amigos del blog.
En esta oportunidad quiero dejarles este disco de Damasio "Chacho" Esquivel e Iris Mabel con el Conjunto "Alma Guaraní", gentileza del amigo Guilherme Almeida (Portugal).
Que lo disfruten y será hasta la próxima.
Pablo



01. EL CHACHO - chamamé (Damasio Esquivel - Pablo Copello). (1969) Glosa: Edgardo Vallejos.
02. ASÍ ES FORMOSA - galopa (Fermín Fierro). (1971) Canta: Iris Mabel.
03. CANTO A MONTE QUEMADO - chamamé (Onofre Paz - Elsa Corvalán). (1990) Cantan: Juan Carlos Godoy - Chacho Esquivel.
04. A BELLA VISTA - chamamé (Pedro Mendoza). (1948)
05. EL CHAMARRITERO (YO SOY EL CHAMARRITERO) - chamarrita (Antonio Tarragó Ros). (1996) Cantan: Iris Mabel - Chacho Esquivel.
06. TRES PÉTALOS - chamamé (Chacho Esquivel). (2015) Canta: Chacho Esquivel.
07. ACORDEONISTA SANTIAGUEÑO - chamamé (Carlos Vizgarra). (2015) Glosa: Chacho Esquivel.
08. CORRIENTES CAMBÁ - (Albérico Constante Mansilla - Edgar Romero Maciel). (1962) Canta: Iris Mabel.
09. CHACO, MI CHACO QUERIDO - chamamé (Damasio Esquivel - Isidoro Lerman). (1991) Canta: Juan Carlos Godoy.
10. EL CARANCHILLO - chamamé (Eustaquio Miño). (1951)
11. PAN DEL AGUA - rasguido doble (Ramón Ayala). (1978) Canta: Iris Mabel.
12. FLORIDO RINCÓN - chamamé (Damasio Esquivel - Amelia del Carmen Serrano). (1954) Cantan: Ana María Esquivel - Chacho Esquivel.
13. PARA TÍ CHINGOLO - chamamé (Carlos Vizgarra - Goyo Franco). (2015)
14. A DOÑA ELSA - chamamé (Ismael Peluffo - Chacho Esquivel).
15. DULCE TIERRA MÍA - polca (Agustín Barboza - Augusto Roa Bastos). (1960) Canta: Iris Mabel.
16. GALLO SAPUKAY - chamamé (Constante Aguer - Marcos H. Ramírez). (1943)
17. VIVA BOCA - chamamé (Américo Cipriano - Eduardo Antonio Pauloni). (1953) Canta: Chacho Esquivel.

Notas:
1. Todos los temas llevan relato previo, separado del tema por 3 segundos.
2. Entre paréntesis figura el año en que fue registrada la obra en SADAIC.
3. El tema 1 conserva la glosa original sin proceso de mejora técnica, grabada en vinilo en el año 1969.

Contacto
http://damasioesquivel.com.ar

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jueves, 13 de septiembre de 2018

Paquito Aranda - Noche buena

Hola a todos.
Gracias a la gentileza de Dante Aranda, les dejo este disco de su padre, el gran "Paquito". Con más de 50 años de trayectoria y más de 30 placas discográficas, "Paquito" continúa con su labor creativa, además de realizar presentaciones y grabaciones, como ésta que aquí entregamos. Desde aquí enviamos un afectuoso saludo al maestro y que continúen los éxitos.
Hasta otro momento.
Pablo


01. NOCHE BUENA - chamamé (Paquito Aranda).
02. DE TÍ EL DESTINO ME ALEJA - chamamé (Paquito Aranda - Hermes Solís). (*)
03. CHAMAMÉ DEL ESPÍRITU SANTO - chamamé (José Elgul).
04. LA RETOZADA - chamamé (Paquito Aranda).
05. NECESITO QUE ME QUIERAS - chamamé (Paquito Aranda - Luis Sixto Díaz). (*)
06. A MI NIÑA ENAMORADA - chamamé (Horacio Cejas - Hermes Solís).
07. LA FLOR DEL MALEZAL - chamamé (Roque L. González - Tránsito Cocomarola).
08. SOÑADORA - chamamé (Paquito Aranda - Rolando Barrios - D. Domínguez). (*)
09. EL PALMAREÑITO - chamamé (Alfredo Morales - Polito Castillo).
10. CHE PURAJHEY CANGÜI - chamamé (Marcianita Avalos - Polito Castillo). (*)
11. SEGUÍ SONANDO GUITARRA - chamamé (Dante Aranda - Pedro Ranalletti). (+)

(*) Cantan: Pedro Pérez - Rolando Barrios
(+) Cantan: Santiago "Bocha" Sheridan - Santiago "Santi" Sheridan

Pedro Pérez: 1ra voz y guitarra
Rolando Barrios: 2da voz y guitarrón
Dante Aranda: 1ra guitarra
Luis Vargas: acordeón
José "Paquito" Aranda: bandoneón

Invitados:
Santiago "Bocha" Sheridan
Santiago "Santi" Sheridan

Contactos:
0379 154 401563
0379 4453643
https://www.facebook.com/dant.aranda

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miércoles, 12 de septiembre de 2018

Estilos acordeonísticos en el chamamé

Profesor Enrique Antonio Piñeyro

LOS ACORDEONISTAS: Para ejemplificar esta historia de los ACORDEONISTAS CHAMAMECEROS vamos a citar algunos intérpretes del instrumento que llegaron a grabar fonográficamente en Buenos Aires, al mismo tiempo son poseedores de un ESTILO.

I - El primero de ellos que llegó a grabar discos fue MARCOS HERMINIO RAMÍREZ (1903-1966), integrante del conjunto de Mauricio Valenzuela y del "Trío Taragüi" de Pedro Sánchez. Forma su propia agrupación, con la que llega a dejar varias páginas musicales de su creación. Poseedor de un estilo bien "campiriño", traduce en su forma simple de ejecutar todo el canto de su tierra.

II - El segundo ejemplo que se consigna es el del estilo de NÉSTOR EULOGIO AMARILLA (1907-1999), quien fue un pionero de la música regional. Con su acordeón recorre el Nordeste argentino y deja grabado numerosos temas de su autoría.

Otros acordeonistas de la primera época:

Podemos citar a: CAYETANO AQUINO, "TITO" ARANDA, "TITO" AYALA, SANTIAGO BARRIENTOS, ALEJANDRO BARRIOS, RAMÓN BOGARIN, AURELIO BORDA, ALBERTO DIONISIO "CAMBÁ" CASTILLO, TRÁNSITO COCOMAROLA, RAMÓN ESTIGARRIBIA, SILVANO MOLINA, RAMÓN MAMBRÍN, FRANCISCO UMEREZ, ERNESTO MIÑO, entre otros. Todos son portadores del estilo campiriño que hemos ejemplificado con RAMÍREZ y AMARILLA.

III - El tercer ejemplo de estilo "acordeón chamamecero" es la figura de don ERNESTO MONTIEL (1916-1975), creador de una escuela acordeonística, cuyo sonido es único y la forma de ejecutar el instrumento lo identifica rápidamente al ser escuchado.

Montiel había creado también el famoso y recordado "Cuarteto Santa Ana", junto a Isaco Abitbol, pero se debe evidenciar su manera de originar ese sonido “montielero”, que es seguido por muchos intérpretes: HÉCTOR BALLARIO, "JUANCITO" MONTIEL, HONORIO SERPA, JOAQUÍN "GRINGO" SHERIDAN, CARLOS TALAVERA, "ERNESTITO" MONTIEL, entre otros.

IV - El cuarto estilo que se cita es el de TARRAGÓ ROS (1923-1978), un prototipo de ejecución propio de la zona céntrica de Corrientes (Curuzú Cuatiá). Su sonido y estilo es inconfundible y hoy es muy imitado por tratarse de un ritmo muy contagioso que invita al baile. Pero las raíces de su estilo se lo debe buscar en el acordeón de SERAFÍN ALTAMIRANO, de GUALBERTO PANOZZO, de RICARDO ZANDOMENI, entre otros. Son ellos en realidad los gestores de este "ESTILO TARRAGOCERO", del llamado "CHAMAMÉ MACETA" por algunos.

Son muchos los acordeonistas que siguen este estilo. Se mencionan aquí solamente a algunos, y siempre en orden alfabético:

ROGELIO ALMIRON, ANTONIO ARBALLO, "CACHO" BARRIENTOS, LUIS BARROS, OSCAR BURGARDT, ANDRÉS CAÑETE, JUAN CHAZARRETA, MARCOS CORIA, "PANCHO" ESCALADA, "CHUNO" GONZÁLEZ, "PITO" GUERRERO, SEGUNDO GUERRERO, OSCAR GUTIÉRREZ, ANÍBAL LEBED, PASTOR LUNA, NÉSTOR MALDONADO, "PABLITO" MARTÍNEZ, "MONCHITO" MERLO, RAMÓN MERLO, RAMÓN PIRIZ, AGUSTÍN TORRES, ANTONIO TARRAGÓ ROS, entre otros.

OTROS ACORDEONISTAS DE LA PRIMERA Y SEGUNDA ÉPOCA:

Por tratar de catalogar a los acordeonistas chamameceros podemos citar a algunos nombres que llegaron a trascender en sus actuaciones discográficas y como integrantes de algunos conjuntos fueron en su momento muy populares.

Ellos son: "CACHO" ARRIOLA, RAMÓN CORNELIO CABRERA. ANTONIO CENA, ABELARDO DIMOTTA, FORTUNATO FERNÁNDEZ, "CHICO" MACIEL, AMBROSIO WALDINO MIÑO, ERNESTO MIÑO, ALFREDO MIRANDA, JOSÉ CAYETANO RAMÍREZ, MIGUEL REPISO, ARGENTINO TOLEDO, LORENZO VALENZUELA. Todos poseedores de un estilo propio que los caracterizó y que dejaron huellas musicales imperecederas en la historia de la música chamamecera.

V - El quinto ejemplo de un estilo inconfundible es el de ROQUE (LUIS) LIBRADO GONZÁLEZ, acordeonista que acompañara por muchos años a don Tránsito Cocomarola en su conjunto. GONZÁLEZ es un auténtico creador de una manera expresiva del acordeón, que también se refleja en sus composiciones y en sus famosos temas grabados junto al "Taita del Chamamé".

De la misma época se pueden citar a otros acordeonistas: ENRIQUE BARBÍN, RAMÓN CABRERA, "TILO" ESCOBAR, FAUSTINO RODRÍGUEZ, BRÍGIDO GONZÁLEZ, EDUARDO ROMERO, OSCAR SÁNCHEZ, MARCOS ZARZA, MANUEL ZBINDEN, entre otros.

VI - El sexto ejemplo es el de RAÚL BARBOZA, un verdadero estilista del acordeón, con quien culmina toda una escuela chamamecera. En este creador se fusionan las herencias del "estilo campiriño", del "estilo montielero" y de otras raíces chamameceras, que dan lugar a una nueva forma de ejecutar el acordeón.

De esta misma época y con sus estilos propios aparecen otros acordeones, como los de AGUSTÍN BARCHUCK, "COQUIMAROLA", JORGE ARMANDO DIMOTTA, "DOMINGUITO" ESPINOZA, "PUCHI" LEDESMA, ANÍBAL MALDONADO, LUIS ÁNGEL MONZÓN, entre otros.

Quizás las raíces del estilo de RAÚL BARBOZA debemos buscarlo también en la forma de ejecutar que tiene "PEDRITO" MONTENEGRO, a quien admiramos por ser uno de los más completos instrumentistas chamameceros.

VII - En séptimo lugar en esta historia encontramos el estilo de "FITO" LEDESMA, otro auténtico chamamecero que bebe en la fuente del estilo "campiriño" mercedeño. Él es el portador de una maestría insuperable en la digitación del teclado del acordeón, que para esta época ya se ha superado técnicamente y ofrece mayores recursos para el ejecutante.

Del estilo mercedeño podemos citar, con estilo propio, a EDUARDO MIÑO, "MARIANITO" MIÑO y su hijo "RAULITO" MIÑO. No hay que olvidar a RUBÉN MIÑO, otro gran estilista del acordeón. Debemos agregar a: RAÚL ALONSO, "JUANCHI" CABRERA, FRANCISCO DAVID FERNÁNDEZ y "POCHO" ROCH.

VIII - En octavo lugar y entre los jóvenes estilos acordeonísticos, se encuentran dos vertientes:

La de ANTONIO TARRAGÓ ROS, hijo del "Rey del Chamamé", que inicialmente transita por el estilo de su padre, para luego convertirse en un permanente buceador de "lo nuevo". Pero en todos los casos Antonio demuestra un talento creativo que no lo abandona y un dominio del instrumento realmente sorprendente.

La segunda vertiente es la de "NINI" FLORES, un verdadero virtuoso del acordeón, donde se unen un conocimiento musical y una digitación realmente prodigiosa, con un talento creativo que origina un estilo contemporáneo, en una modalidad de ejecución en el que se engarza el temperamento personal, el esfuerzo sostenido y el logro de un lenguaje expresivo propio.

* * * * *

Estos ocho estilos representan, en síntesis, una verdadera historia que nace discográficamente en la década del '30 y se extiende hasta hoy (80 años) en forma ininterrumpida. Esto demuestra no solamente la vigencia del instrumento con que el tiempo se ha ido perfeccionando, sino también la vitalidad expresiva de la música "chamamecera" y de los intérpretes del acordeón que siguen vibrando al conjuro del hechizo que posee nuestra música. Pido perdón por no mencionar a todos los acordeonistas chamameceros, a los que ya no están y a los que aún en estos momentos están tecleando el instrumento para liberar al viento musical de nuestra tierra...

Fuente:
Piñeyro, E.A. 2005. Estilos acordeonísticos en el chamamé. En: El chamamé, música tradicional de Corrientes (génesis, desarrollo y evolución). Primera parte, Cap. III: Los antecedentes instrumentales y los músicos chamameceros. Moglia Ediciones, Corrientes. p. 155-159.

Los acordeonistas chamameceros. Datos históricos. Etapas

Prof. Enrique Piñeyro

El acordeón diatónico es el instrumento por excelencia en la música folklórica correntina. Desde su arribo a estas tierras, hecho ocurrido entre los años 1840 a 1850 aproximadamente, el acordeón sufre un proceso de folklorización, es decir que se adapta a las necesidades específicas de la expresión musical del correntino y, se puede decir también, del hombre de la región Nordeste y Litoral.

De esta manera se escribe una historia paralela, solidaria, entre el acordeón diatónico -y luego cromático-, y los motivos populares que se van originando en este proceso que se menciona. También se escribe la historia de los acordeonistas de la música folclórica regional, que es compaginar, al mismo tiempo, la historia de la música chamamecera, porque el ACORDEÓN es el instrumento musical elegido por el pueblo correntino para expresar SU MÚSICA.

DATOS HISTÓRICOS

El primer antecedente histórico sobre la aparición del ACORDEÓN se halla citado por Vicente Gesualdo, en su libro “Historia de la música argentina”, Tomo II, página 918, donde señala: “En nuestro medio, el acordeón era conocido ya en la época de Rosas; ‘La Gaceta Mercantil’, del 6 de Marzo de 1843 dice que entre los bienes del prófugo salvaje unitario Leandro Delgado, se remataron una guitarra y un acordeón...”.

Esto ocurría en Buenos Aires, en 1843, catorce años dospués de la fecha de patentamiento del ACORDEÓN por su inventor, que fue Cyrill Demian, hecho ocurrido en Viena el 6 de mayo de 1829.

El escritor LUCIO V. LOPEZ, en su obra “La Gran Aldea” relata el regreso del general Bartolomé Mitre después de la batalla de Pavón, hecho ocurrido el 17 de Septiembre de 1861. Mitre va al bajo, a ver las tropas que llegan en barcos por el río, y señala: “Varios carreros del bajo, en traje de fiesta, se habían congregado para oír a dos de ellos, armado uno, con una guitarra, y, el otro, con un acordeón”.

Está la certidumbre de la ejecución del acordeón en el “bajo de Buenos Aires”, en 1861, acompañado por una guitarra, entre los estratos sociales populares.

Para encuadrar este tema, se hace necesario establecer un ordenamiento, que posibilite sistematizar la aparición participativa de los innumerables ACORDEONISTAS CORRENTINOS que a lo largo de los últimos ciento veinte años -1880 a 2000-, han protagonizado la auténtica historia de la música folklórica de la Provincia.

Es muy difícil la búsqueda de un ordenamiento que reúna claridad histórica y al mismo tiempo propicie observar la evolución a que se hace referencia.

Se encuentra un desarrollo histórico y una evolución instrumental que corren paralelos a la creciente tecnificación del instrumento y al aprovechamiento que los diversos intérpretes han promovido, en estilos y modalidades de ejecución que los caracterizan.

Es indudable que para narrar en pocas líneas estos más de cien años de ejecución del instrumento “típico” y característico del músico folklórico correntino, se hace necesario reseñar brevemente la aparición del instrumento musical ACORDEÓN (de una hilera de teclas), aproximadamente entre 1860/70; luego, la inclusión del de dos hileras o diatónico, con ocho bajos, entre 1880/1900; y su perfeccionamiento técnico posterior, entre 1900/1930.

El surgimiento del acordeón de tres hileras, perfeccionado en sucesivas etapas e intentos, con mayores posibilidades tonales y con el empleo de materiales modernos, más resistentes y duraderos, con mayor precisión de fabricación (1940-1960), ha propiciado las etapas y las fases que se encaran sintéticamente en este material.

Luego, en las décadas del ‘60 al ‘80 se integra, en una síntesis técnica, el empleo masivo de acordeones de tres, cuatro, cinco y hasta seis hileras, con diversos cambios tonales, con dúos armónicos o “enganche múltiple” de notas, etc., que va a enriquecer en forma indudable, las modalidades interpretativas de los músicos profesionales que hacen honor al folklore de la provincia.

Se emplea el método “histórico-sincrónico y comparativo” para sistematizar este“tiempo de acordeonistas”, realizando un ordenamiento en cuatro grandes etapas, que señalan una evolución instrumental, interpretativa, y que pretende, al mismo tiempo, ubicar en el lapso histórico la invalorable participación que han tenido en esa evolución y desarrollo los acordeonistas y que, lógicamente, pertenecen también a guitarristas, bandoneonistas, cantores, compositores, etcétera, que han conjugado sus esfuerzos y sus ideales artísticos para plasmar obras musicales de tanta belleza y significación.

Pero se hacía necesario adoptar la presencia única del intérprete del “acordeón”, para establecer, en esta instancia, su real dimensión, su real valoración, su auténtica significación y, por sobre todo, el rescate del olvido de muchos músicos correntinos que, con su obra gestada con el alma, han enriquecido este tiempo de sonidos musicales en un instrumento heredado del “Viejo Mundo”, que posibilitó la traducción artística y sonora de un entorno natural rico y que se transformó en“paisajes del alma”, originando un mundo sonoro inédito, genuino y auténtico, creación de hombres y mujeres que supieron transformar en sonidos sus vivencias más puras, las que sólo DIOS otorga a los elegidos, para traducir a sus hermanos las vibraciones del corazón.

LAS ETAPAS

Las cuatro etapas consignadas son las siguientes:

1) Los precursores
2) Los pioneros
3) Los creadores
4) El movimiento de síntesis o de los continuadores.

1) LOS PRECURSORES: Se denominan así a los músicos que, sin llegar a un profesionalismo comercializado, han actuado y actúan en la zona de residencia, originando, de una manera u otra, las modalidades interpretativas que gestarán los estilos y “modelos” de aprovechamiento de los limitados sonidos del acordeón de una y de dos hileras, creando una “escuela acordeonística correntina”, de futuros aprendizajes que, sistemáticamente, se divulgan de padres a hijos, de boca a boca, se podría decir, de mano en mano, sin seguir un patrón riguroso, sino que cada intérprete asume como una manera propia de ejecución, que delega en otros, como una herencia, hasta que la difusión permite una pertenencia plural y, por asentamiento sucesivo, se van enriqueciendo las características interpretativas del instrumento en ritmos propios.

Se sabe que en otras localidades del país también se emplea el acordeón.

Hay grabaciones del Noroeste y de la pampa sureña de la república, y se observa en sus ritmos propios la diferencia de las modalidades interpretativas.

Aguzando un poco el oído, se puede observar que también dentro de la Provincia existen rasgos característicos que tipifican una marcada manera o modelo interpretativo en los ejecutantes acordeonistas. Parece que en algunos músicos aparecen ciertos matices y aprovechamientos técnicos que permiten una ejecución que responde a la propia naturaleza y temperamento del artista, y a una manera personal de traducir el paisaje geográfico al cual pertenece.

Estos rasgos, que son evidentes en la formación de estilos y maneras de ejecución del acordeón, permitirá, posteriormente, agrupar a los intérpretes en las otras etapas ya citadas.

Ellos son (1):

En Capital: Alejandro Barrios; Ramón Bogarín; Ramón Mambrín
Paso Martínez (departamento Capital): Anselmo González, Félix González;
Bella Vista: R. Scófano
Concepción: Justo Justiniano Alegre
Curuzú Cuatiá: Gualberto Panozzo
Esquina: Gustavo Adolfo Hayes
Vence Rincón (departamento General Paz): Jovino Sosa
General Paz: Pablo Valenzuela
Ituzaingó: Manuel Leandro Báez Núñez, “Chana” Barrios, Lorenzo “Cacho” Contte, Santiago Domínguez, Ramón “Moncho” Duarte, Robustiano López
La Cruz (Departamento San Martín): Rosario C. de Ramírez
Mburucuyá: “Quelo” Lugo
Mercedes: Carlos Barrios, “Cambá” Castillo, Eulogio Miño
Mariano I. Loza (Departamento Mercedes): Nicolás Cabrera, Lorenzo Moreira, Isaac Parras
San Roque: Jamario Felipe Félix Torres
9 de Julio (departamento San Roque): Ramón Melideo Aguirre
Sauce: Gerónimo Correa, y tantos otros que no se mencionan aquí.

Los “precursores” permiten conformar un ámbito geográfico propio, donde actuaron y aún actúan, en algunos casos. Pero no están todos. La nómina sería casi interminable; sólo se mencionan a aquéllos de los que se tiene referencia probada de su actuación.

2) LOS PIONEROS: Se hace referencia a los primeros acordeonistas que llegan a actuar profesionalmente, dentro y fuera de la Provincia de Corrientes. Muchos de ellos graban placas discográficas y, otros, llegan a apoyar a conjuntos folclóricos correntinos que actúan en Buenos Aires y en otras provincias, en la búsqueda afanosa y titánica de imponer un ritmo musical que, en esos primeros años (1920-1940) es marginado de los salones de baile del centro de la gran ciudad.

Estos acordeonistas son “pioneros” también, porque traducen en sus instrumentos las diversas modalidades interpretativas que han sustentado sus conocimientos primarios del instrumento y repiten, de una manera ritual, aquella modalidad aprendida que lentamente empieza a poseer solidez, a encuadrarse armónicamente, y que por un proceso de acrisolamiento de experiencias artísticas, se va perfeccionando, modelando al gusto masivo del pueblo, único destinatario de sus emociones, pero que no pierde su esencia y su genuino origen.

Muchos de estos pioneros, vieron las luces del éxito, del aplauso sostenido; otros, actuaron fugazmente en Buenos Aires, y luego fueron olvidados completamente.

Se han rescatado nombres de muchos acordeonistas que merecen el respeto y el emocionado afecto y, por sobre todo, el reconocimiento por sus aportes al folklore musical de la provincia de Corrientes.

Los “pioneros” son:

Néstor Amarilla, Cayetano Aquino, “Tito” Aranda, “Cacho” Arriola, “Tito” Ayala, Aurelio Borda, Ramón Cornelio Cabrera, Alberto Dionisio “Cambá” Castillo, Tránsito Cocomarola, Marcos Herminio Ramírez, Francisco Umérez (primera época); Santiago Barrientos, Antonio Sena, Abelardo Dimotta, “Coco” Encinas, Ramón Estigarribia, Fortunato Encarnación Fernández, Oscar Fernández, “Chico” Maciel, Ambrosio Waldino Miño, Ernesto Miño, Alfredo Miranda, Silvano Molina, Pedro Montenegro, José Cayetano Ramírez, Miguel Repiso, Mariano Rodríguez, José Antonio Salinas, Argentino Toledo, Lorenzo Valenzuela, entre otros.

La nómina no se agota en estos nombres; son los que, de una manera u otra, han representado, dentro del espectáculo musical, un momento valioso de su historia, de su formación instrumental.

La trayectoria de muchos de ellos fue dilatada y el reconocimiento del público fue unánime. En otros, la actuación nunca pudo ser medida en aplausos, pues su destino musical sólo permitió la brillante fugacidad del movimiento de una estrella. Pero su recuerdo perdura y sus personalidades han quedado impresas, para que figuren sus nombres en la galería de intérpretes que ofrecieron lo mejor de sí, de su alma y, fundamentalmente, fueron los protagonistas esenciales de un movimiento musical que es orgullo de Corrientes.

3) LOS CREADORES: Se ubican aquí sólo unos pocos nombres, como representantes genuinos de una herencia musical directa de los “precursores” y de los “pioneros”. Muchos de ellos transitaron también, a su manera, esas dos instancias mencionadas. Pero su actuación, dentro del panorama musical, su versatilidad interpretativa, su poder creativo, su originalidad, le otorgan un lugar especial en la historia de la música folklórica correntina.

Llegan luego de transitar un largo camino de trabajo sin descanso, de búsqueda incesante de esa identidad musical, o estilo propio, que hace “escuela” y se encarna en una modalidad propia de ejecución, en la que engarzan el temperamento personal, el esfuerzo sostenido y el logro de un lenguaje expresivo propio.

En muchos de ellos, esta manera de ejecutar origina un estilo, que es seguido por otros músicos (los “continuadores”), que ya empiezan a encontrar caminos propios, modelos interpretativos personales, que manifiestan sus vivencias y rescatan, al mismo tiempo, las raíces esenciales de la música tradicional.

Muchos “pioneros” son, en esencia, “creadores”. Fueron, en su momento, y gestaron modalidades expresivas únicas. Pero el tiempo las fue superando, cuando algunos intérpretes perfeccionaron esa “modalidad o estilo”, y dan nacimiento a otro estilo nuevo, cuya fuerza expresiva es mayor, y termina por imponerse definitivamente.

Por ello, esta sistematización no pretende ser excluyente, ni marginar a nadie.

Este ordenamiento tiene tan solo vigencia en el tiempo presente, para una mayor comprensión histórica y musical. Pero dentro de unos años aparecerán otros nombres, y sus luminarias artísticas, su poder de creación, les permitirá ascender a lugares privilegiados dentro del ancho mundo de la popularidad, de los consagrados.

La nómina deja traslucir, en cada intérprete, una modalidad expresiva incuestionable y de fácil identificación, por sus rasgos característicos, que han sido modelados tras largos años de constante dedicación. Sus estilos son las brechas abiertas, los senderos por donde transitan muchos intérpretes. La avasallante fuerza de sus temperamentos expresivos dominan con sonidos cada una de sus interpretaciones, y cada uno de ellos es un estilo diferente que convoca al recogimiento y respeto por los rasgos de originalidad y genialidad que contienen.

La nómina de los “creadores” -siempre en orden alfabético-, es la siguiente:

Raúl Barboza, Roque Luis (Librado) González, “Fito” Ledesma, Ernesto Montiel, Marcos Herminio Ramírez, Tarragó Ros.

Esta selección no es casual, ni pretende reflejar marginaciones de otros intérpretes muy valiosos. Sólo consigna la aparición de seis (6) modalidades inconfundibles, que representan a muchas otras de acordeonistas de alto nivel creativo que, con pequeños matices de diferencia, pueden ser ubicados también en este lugar.

Pero se ha preferido la síntesis en la selección de los estilos acordeonísticos, para evidenciar, de una forma clara, las corrientes expresivas vigentes, el carácter que posee cada uno de ellos, y posibilitar un encuadre acorde con la evolución histórica de cada intérprete, acorde también con el temperamento que cada uno ha adoptado y que ha seguido manteniendo, conformando un lenguaje musical que le pertenece, que puede ser aceptado o no, pero que perdura, por poseer esos “gestos propios” que le son connaturales y representativos en el tiempo y en el espacio (historia y geografía), en la evolución y desarrollo de la auténtica música tradicional de Corrientes.

4) MOVIMIENTOS DE SÍNTESIS: Se incluyen aquí a los “continuadores”, a los“innovadores”, a los “renovadores” del estilo acordeonístico correntino. Aquí están los nombres de los intérpretes que han seguido el camino de los “creadores” y, cada uno a su manera, pretende encauzar un estilo propio que se enriquece día a día, y cuyo destino final es impredecible por los méritos alcanzados.

Cada uno de estos músicos posee vivencias propias, que las ofrecen en sus interpretaciones. Cada uno traduce en sus ejecuciones los rasgos estilísticos aprendidos y que hoy ya poseen encarnadura propia. Y en cada una de esas personalidades, algunas con una fuerza expresiva inusitada, ya se perfilan como auténticos creadores; otros prefieren transitar el camino de los consagrados, y en un mimetismo perfeccionado, le otorgan nueva luz a aquellos estilos de los“creadores” o de los “pioneros”, que vuelven decantados, rejuvenecidos y con aire de renovación.

Todo es valioso y aporta, en su medida, a la vigencia de la ejecución del instrumento “típico” y preferido de la música folklórica correntina.

La lista que se transcribe a continuación no pretende reflejar la totalidad de acordeonistas correntinos que actuaron, o actúan hoy, en forma profesional. Sólo es un intento por mencionar a los que en los últimos años han dedicado sus mejores afanes por brindar lo más genuino de sus sentimientos. Y muchos han logrado un lugar preferencial en el gusto popular; otros han sobresalido por el espíritu de búsqueda. Otros han permitido perdurar o renovar los viejos estilos chamameceros.

Por ello no se entra en un análisis crítico de estilos o tendencias musicales, tan sólo se permite anotar los nombres de estos privilegiados creadores de la música tradicional de la Provincia, como un sincero HOMENAJE, como un reconocimiento unánime a sus indudables méritos, a la calidad interpretativa que ponen de manifiesto y al talento que caracteriza a cada uno de ellos.

Al correr del pensamiento, se consignan los nombres de estos “iluminados” del acordeón, que son orgullo de la música correntina:

Ruperto Alegre, “Mencho” Argüello, Héctor Ballario, Enrique Barbín, Arturo Barbona, Agustín Barchuck, Ramón José Barrientos, Anselmo Barrios, Ignacio Cabrera, Ramón Cabrera, Andrés Cañete, Andrés Cardozo, José Casco, Juan Castro, “Coquimarola”, Jorge Armando Dimotta, Félix Duarte, “Tito” Escobar, Domingo Espinoza, Alfredo Fernández, “Niní” Flores, Angel Franco, Roberto Gallardo, Hermanitas Gómez, Basilio González, Brígido González, Marciano González, Roberto González, Luciano Ibarra, Rodolfo J. Leoni, Ramón López, Aníbal Maldonado, Ramón Merlo, “Monchito” Merlo, Cecilio Meza, Marciano Meza, Antonio Aníbal Miño, Eduardo Miño, “Goyo” Miño, Marianito Miño, Raulito Miño, Rubén Miño, Luis Angel Monzón, Vicente Perelló, Edmundo Pérez, Ramón Quevedo, “Pocho” Roch, Faustino Rodríguez, Eduardo Romero, Alberto Ruíz Díaz, Oscar Sánchez, “Papi” Saucedo, Juan Sena, Carlos Talavera, Antonio Tarragó Ros, Antonio Velozo, Marcos Zarza, y los MIL ACORDEONES chamameceros que están vibrando, que existen, y no se mencionan aquí.

Y los otros mil más, que en estos momentos están aprendiendo a “teclear” este instrumento donde se halla encerrado el “viento musical de la tierra correntina...”.

CONCLUSIONES

Luego de transitar la lectura de las “etapas” en las que se pretende encuadrar más de cien años de ejecución del ACORDEÓN en la provincia, es preciso esbozar algunos principios que orienten las investigaciones personales se puede afirmar que:

- Existe una evidente evolución, con carácter paralelo, de tipo histórica-sincrónica referida a la aparición, ejecución y perfeccionamiento posterior del instrumento musical ACORDEÓN, y las modalidades expresivas asumidas por los ejecutantes.

- Se puede comprobar una íntima relación entre las diversas modalidades expresivas de los “ACORDEONISTAS” y la ubicación geográfica de donde provienen, viven o han “bebido” sus primeros aprendizajes. Es decir, una relación directa entre ámbito geográfico y estilo o modalidad propia de ejecución.

- Que las “etapas” de PRECURSORES, PIONEROS, CREADORES y MOVIMIENTO DE SÍNTESIS o CONTINUADORES, coexisten simultáneamente, y posibilitan una comprensión fenomenológica de los múltiples y diversos aportes que los ACORDEONISTAS CORRENTINOS han propiciado en logros y evoluciones notables, dentro del panorama de la música folclórica de la provincia, en su rica y vibrante historia pasada, en el presente lleno de vigencia y en el futuro, puerta abierta que afirma la permanente “vitalidad expresiva” de la música folklórica de la provincia de Corrientes.

Nota:
(1) La nómina de los intérpretes, así como el de los departamentos, está en orden alfabético.


Fuente:
Piñeyro, E.A. 2005. Los acordeonistas chamameceros, Datos históricos. Etapas. En: El chamamé, música tradicional de Corrientes (génesis, desarrollo y evolución). Primera parte, Cap. III: Los antecedentes instrumentales y los músicos chamameceros. Moglia Ediciones, Corrientes. p. 145-155.

lunes, 20 de agosto de 2018

Blas Martínez Riera Grupo - Amor se escribe con sangre (2005)


01. CABALLITO DE BATALLA - chamamé (Tilo Escobar).
02. AMOR SE ESCRIBE CON SANGRE  - chamamé (Blas Martínez Riera - Antonio Pérez). (*)
03. CHAQUE LA VÍBORA - chamamé (Blasito Martínez Riera - Cacho Saucedo). (***)
04. MAMITA GUAPA - chamamé (Fito Ledesma - José Barrientos). (**)
05. YO TE QUIERO Y VOS TAMBIÉN - chamamé (Blasito Martínez Riera). (*)
06. ENGANCHADO CHAMAMÉ: a) DÍA DE SAN ANTONIO (Blasito Martínez Riera - Félix Villalba Arévalo) - b) CAMINO A TRES PALMAS (Rogelio González - Enrique Cena) - c) TRANQUERA DE LA AMISTAD (Brígido González).
07. PARA TÍ TIERRA QUERIDA - chamamé (Severiano Albornoz). (*)
08. FIDEL SOSA - chamamé (Ernesto Martínez Riera).
09. LA TORCAZA - chamamé (Polito Castillo - Adolfo Barboza). (*)
10. NIÑA DE MI ILUSIÓN - chamamé (Félix Villalba Arévalo). (**)
11. LA VICTROLA - chamamé (Blasito Martínez Riera - Tránsito Cocomarola).
12. YERBA Y OLVIDO - chamamé (José Larralde). (*) (**)
13. PAMPAJE ENTRERRIANO - chamamé (Blasito Martínez Riera). (**)
14. A MI VIRGEN DE ITATÍ - chamamé (Blasito Martínez Riera - Cacho Saucedo - Lucas Falcón). (*) (**)
15. BARRIO ESPERANZA - chamamé (Blasito Martínez Riera - Tránsito Cocomarola). (**)
16. EL GALPÓN - chamamé (Ramón Estigarribia - Tarragó Ros).

(*) Cantan: Blas Martínez Riera y Ramón Feliciano Giménez
(**) Recita: Ernesto Martínez Riera
(***) Recitan Ernesto y Blas Martínez Riera

Grabado en estudios Recordex
Editado originalmente en 2005 por Yatay Producciones

jueves, 16 de agosto de 2018

Crónicas - Kilómetro 11, el sitio incierto del nacimiento de un himno

Hola amigos.
La siguiente crónica fue extraída de "El Faro", revista digital federal del Programa de Cultura del Consejo Federal de Inversiones (CFI) (http://revista.cultura.cfi.org.ar), la cual se publicó el 18 de abril de 2018.
Mario del Tránsito Cocomarola -"Coquimarola"- accedió a un reportaje en la ciudad de Corrientes y cuenta los pormenores de la historia sobre la obra cumbre de su padre, "Kilómetro 11".
Hasta la próxima.
Pablo


Texto: María Laura Riba (escritora y periodista)

Fotos y videos: Diego Cerretti
Fotos históricas: gentileza de Pedro Zubieta

Don Mario del Tránsito Cocomarola supo hacer magia con la música en un lugar incierto, donde el azar se junta con caminos de tierra y un pasado no escrito. En Corrientes hay un himno que se canta en español y en guaraní, un himno cuya bandera es el chamamé. "Kilómetro 11" suena, y no hay quien se quede en su asiento ni garganta que no pegue un sapukay.

En agosto se cumplen 100 años del nacimiento de don Tránsito Cocomarola, quien nació en San Cosme, un pueblo de Corrientes distante a 32 km de la capital provincial. Allí, en ese pueblo, el “Taita” del chamamé, movió sus dedos niños, por primera vez, en un acordeón dos hileras de su padre italiano, Felipe Cocomarola.

Este hombre que dio a la música del litoral cientos de obras que trascendieron todas las fronteras, y ofrendó a Corrientes el himno chamamecero "Kilómetro 11", se fue joven, a los 56 años, en 1974, y nos dejó preguntas que hoy nos hacemos sobre este tema. No hay ninguna referencia al respecto del propio Cocomarola; sin embargo, existen las palabras, aquellas que fueron transmitidas a su descendencia. Así, "El Faro" contactó a uno de los hijos del “Taita”, el músico chamamecero del mismo nombre que su padre, Mario del Tránsito Cocomarola; pero conocido por todos como "Coquimarola", quien guarda en su sentimiento más profundo, la huella de su padre, la cadencia al recordar lo que él, alguna vez, le contó.

"Coquimarola" recibió a "El Faro" en un amplio salón de SADAIC, en Corrientes Capital, lugar de donde es presidente de la Junta Consultiva. Fue un día de calor y sol intensos, en el otoño al lado del Paraná, un mediodía donde el “Taita” se hizo presente en la conversación amena.

“El kilómetro 11 del chamamé está ubicado en la zona del primer control que está después del aeropuerto… está el de la entrada a Santa Ana, el otro que va al Perichón y el que va a Paso de la Patria… ahí hay un control… mi papá compuso este chamamé un poquito más adelante de ese control. Ahí, verdaderamente, mi padre compuso Km 11”, comienza diciendo "Coquimarola". 

Uno comprende entonces que aquel lugar no señalizado, ahora ruta asfaltada, aquel punto que uno debe imaginar y que pronto pasará a formar parte de la Autovía próxima a construirse, ese sitio del que habla el músico, fue el escenario de tierra y polvo que bendijo las manos del “Taita”, alrededor de los trece años, para que comenzara a esbozar, a la vera del camino, los acordes del himno chamamecero. 

No hay nada allí, ni un cartel ni una cinta ni un nombre. Sobran los dedos de una mano para contar quién conoce que allí se inició la creación de "Kilómetro 11". Nada que lo indique. “Como correntinos, también nosotros, muchas veces, no nos damos cuenta de lo que tenemos”, dice Coquimarola, y tiene esperanza, porque en el proyecto de la Autovía que pasará por aquel sitio, está contemplada la marcación de ese punto de la historia musical de Corrientes, para que ya no pase inadvertido.

¿POR QUÉ KILÓMETRO 11?

Porque así lo quiso el azar, el destino, algún guiño escondido en el camino. No se sabe con certeza, pero lo que sí se sabe es que existen diferentes versiones al respecto o, más bien, variaciones sobre un mismo tema. "Coquimarola" cuenta que por aquel tiempo, “mi papá no tenía ni bicicleta”. Entonces otra madeja de la historia de "Kilómetro 11", comienza a desenredarse.

“Mi padre era hijo de un inmigrante italiano. Mi abuelo se llamaba Felipe Cocomarola. Nosotros buscamos en los archivos para saber cuál fue nuestro origen, referencias de nuestro apellido. Y no hay. Nos dijeron que, posiblemente, hayan puesto ese apellido cuando entraron al país. Mi papá decía…no sé si en chiste…que mi abuelo era de Capri y en esa isla hay ‘coco’, ‘mar’ y ‘ola’…-el músico se ríe y le brillan los ojos-. No sé si mi padre lo decía en serio, pero decía que de ahí venía el apellido Cocomarola -y esta vez sonríe con nostalgia”.

Felipe Cocomarola, el papá del “Taita”, era agricultor, “tenía un pequeño emprendimiento con mi abuela, doña María Aquino, una señora de San Luis del Palmar -otro pueblo de Corrientes, a 24 km de la capital provincial-. Mi abuelo falleció muy joven. Pero antes, a veces venían hacia Corrientes capital, era todo camino de tierra y mi abuelo tenía una carreta de cuatro ruedas”, cuenta "Coquimarola". Y fue esa carreta de ruedas grandes, la misma que transportaba a toda la familia de Felipe Cocomarola, la que se averió en el camino de tierra, actual Ruta Nacional 12; pero que en aquel tiempo no era tal, puesto que no fue hasta septiembre de 1935, que Vialidad Nacional dio a conocer su primer esquema de numeración de rutas nacionales. Además, la Ruta Nacional 12 tenía por entonces un recorrido distinto al actual en Corrientes -también en Buenos Aires y Entre Ríos-. En 1969 se inauguró la carretera "John Fitzgerald Kennedy" -denominada así la Ruta Nacional 12 en este tramo- entre Itatí, Corrientes, y el límite con la provincia de Misiones. Para ese año, "Kilómetro 11" ya era muy conocido.

De modo que cuando don Tránsito tenía alrededor de 13 años y viajaba en carreta desde San Cosme con toda su familia hacia la capital correntina, probablemente, el eje de alguna de las ruedas de esa carreta se averió. Allí, a un costado del camino, tal vez, su padre Felipe le pidió que tocara algo para matar el tiempo mientras se disponía al arreglo. Así, en el silencio de la tarde imprecisa de un año incierto, un niño casi adolescente daba forma a los primeros acordes de lo que se convertiría en el himno del chamamé. “Era una carreta grande donde venía toda la familia. Mi papá decía que empezó a elaborar "Kilómetro 11" en ese momento, a la tardecita, mientras esperaban que arreglaran la carreta”, narra "Coquimarola".

Y el nombre de "Kilómetro 11" ni siquiera puede pensarse que se deba a algún cartelito con esa referencia, el hijo del “Taita” cree, más bien, que “alguien pudo haber dicho que faltaban once kilómetros para llegar a la capital -de Corrientes-, quién sabe…”.

TOCAR UN DOS HILERAS

“Mi padre empezó a tocar porque mi abuelo hacía ladrillos en su pequeño establecimiento agropecuario, y antes no se usaban máquinas ni otras cosas para ablandar el barro, entonces lo hacía la gente. O sea, se hacían pisaderos donde la gente iba y pisaba. Había cuatro o cinco personas que ablandaban el barro, lo hacían a la noche por el intenso calor del día. Entonces mi abuelo tenía una pequeña acordeoncita y con él le entretenía a su gente trabajando en la noche. A su vez, cuando mi abuelo se cansaba, le decía a mi viejo que hiciera algo, que hiciera ruido, que abriera y cerrara el acordeón…así empezó la historia de papá con la música. Con un acordeón primero, después con bandoneón. A los diez, once años ya interpretaba música”, repasa "Coquimarola", los primeros encuentros de su padre con el instrumento que no volvería a separarse de él.

UNA LETRA DE AMOR PARA UN "KILÓMETRO 11"

Con los años, Cocomarola le dio a Constante Aguer (1918-2010) la música nacida a la orilla de una ruta para que le pusiera una letra. Aguer era porteño, fue poeta, cantor, guitarrista, escritor y periodista. Amaba el guaraní y muchas de sus obras fueron publicaciones bilingües.

El propio Aguer ha contado que alrededor del año 1940, Tránsito Cocomarola tomaba lecciones de música con el maestro Giannantonio en la ciudad de Buenos Aires -Cocomarola ya se había radicado allí-, en tanto, Aguer, lo hacía de solfeo cantado. Ambos se preparaban para dar examen en SADAIC. En esa ocasión, Cocomarola le dio dos composiciones suyas: "Belleza correntina" y "Kilómetro 11" para que le pusiera letra. Sin ninguna otra referencia, el poeta recibió las piezas musicales y pensó que "Kilómetro 11" tendría algo que ver con algún amor surgido en esas tierras, para él, desconocidas, de modo que Constante Aguer imaginó una letra romántica para un "Kilómetro 11" que, en realidad, quién sabe si existió como tal.

UNA POLCA CORRENTINA QUE ES UN CHAMAMÉ

Otro dato es el modo en que "Kilómetro 11" fue registrado. Este tema, si bien por el peso del éxito mundial y por las infinitas versiones que se han hecho, todos saben que se trata de un chamamé, no siempre fue así. Está registrado como Polca Correntina. ¿Qué pasó?, nos lo dice "Coquimarola": 

“En la época en que papá empezó a trabajar venía Samuel Aguayo (1909-1993), un músico muy famoso de Paraguay, él estaba radicado en la Argentina y tocaba música paraguaya. Ellos tocaban con clarinete, con batería, con trompeta, con violines, con bajo, en fin, era una orquesta, pero en un momento tocaban algún motivo popular de acá, como "El Carau", "La Llorona"…había tres o cuatro temas que salían de Corrientes, entonces la gente pedía: ‘Don Samuel, ¿puede tocar "El Carau"?’ -por dar un ejemplo-”. Entonces él decía que sí, pero que también iban a hacer ‘una polca estilo chamamé’, porque decir chamamé, en esa época, era una cosa despectiva. Por eso, para mi manera de ver y escuchar, fue que a "Kilómetro 11" le pusieron polca chamamé…aunque también en esto hay varias versiones, por eso cuando lo van a registrar lo hacen como polca correntina, quedó así, pero es chamamé”.

El tiempo se va cerrando y se apaga el grabador; pero antes de despedirnos, el músico "Coquimarola" nos dice, sin evitar la emoción, que cuando siente "Kilómetro 11" piensa que le hubiera gustado que su padre viviera “un poquito más, para que él pudiera ver la repercusión y las cosas lindas, todo lo que pasó a través de ese tema por la vida”. "Coquimarola", emocionado, todavía se sorprende por aquel lejano chamamé que compusiera su padre: “¡Cómo se agrandó el "Kilómetro 11"!”, exclama, y la sensibilidad, se nota, se le arruga en el pecho: “Me hubiera gustado que él vea cuando se hacen los festivales, todas las veces que se toca "Kilómetro 11". En distintas partes del país, donde se hace una chamameceada, se despiden con el "Kilómetro 11"… eso me hubiera gustado que él pudiera sentirlo”. Lo dice, y la mirada, se le va como el Paraná, detrás del recuerdo.

Fragmento de la entrevista a Mario del Tránsito Cocomarola (hijo):


Chamamé "Kilómetro 11" (de la película "Argentinísima", 1972)





"Trío Cocomarola": José Cejas, Tránsito Cocomarola y Nieves Esquivel (Rodríguez).


lunes, 13 de agosto de 2018

Historiando cantares - El tero

EL TERO

Prof. Roberto Gutiérrez Miglio

Blas Martínez Riera tenía una abuela postiza que vivía en la localidad de San Fernando, en el norte del Gran Buenos Aires, a quien llamaba cariñosamente "Abuela Kelí". Era muy común, que en los días de semana, cuando "Blasito" terminaba de trabajar, se fuera a San Fernando a visitar a su "Abuela Kelí".

Corría el año 1962 y Blas Martínez Riera ya era bandoneonista del "Cuarteto Santa Ana" desde hacía dos años, cuando un día lo invitó a Ernesto Montiel a visitar a su abuela postiza. Entonces, Ernesto Montiel lo pasó a buscar a "Blasito" por su casa con su Chevrolet Impala verde, y juntos en el auto partieron hacia San Fernanda. Mientras manejaba Ernesto Montiel iba conversando con "Blasito" sobre aspectos del cuarteto que integraban, y de la música, ya que venían componiendo una polca correntina en común. En el marco de la conversación, cuando ya estaban acercándose a San Fernando, Ernesto Montiel le preguntó a "Blasito" si ya estaba terminado el tema instrumental que estaban componiendo, a lo cual "Blasito" le contestó afirmativamente. Ernesto Montiel, entonces, le preguntó si ya le había puesto nombre a la obra, a lo cual "Blasito" le dijo que todavía no le había puesto nombre.

En ese momento, cuando ya estaban en las cercanías de San Fernando, pasaron con el auto por una zona descampada, de la cual salió levantando vuelo una bandanda de teros gritando y dando vueltas por ese campo haciendo gran alboroto. Fue en ese momento justo cuando Ernesto Montiel le estaba preguntando a "Blasito" por el nombre del tema, y fue cuando "Blasito" le dijo que todavía no lo tenía. Entonces Ernesto Montiel, señalándole la bandada de teros volando y gritando le dijo: "Ahí tenés el nombre. El tero".

Y así quedó el nombre de "El tero" a la polca correntina que terminaban de componer.

Luego visitaron a la "Abuela Kelí", y regresaron a sus respectivas casas. Cuando volvieron a encontrarse, terminaron de ultimar los detalles de la nueva obra compuesta, de acuerdo al nombre que la habían asignado, componiendo la parte musical onomatopéyica que reproduce el grito del tero, y dotándola de distintos momentos en relación a su temática, logrando darle de esa manera un contenido melódico muy especial. Tan especial que, pese a que la línea melódica de la obra fue concebida antes que su título, en el devenir de la misma los autores contemplaron en sus matices, además del reiterado grito del tero, pasajes que describen la bandada sobrevolando el lugar, para luego entrar en un clima de tranquilidad, que luego muta nuevamente por el vuelo de la bandada y otra vez en el alboroto que producen al volar los teros emitiendo sus gritos característicos.

Poco tiempo después el "Cuarteto Santa Ana", con el bandoneón de Blas Martínez Riera en sus filas, llevó "El tero" al disco el día 31 de julio de 1962 (Ernesto Montiel en acordeón, Blas Martínez Riera en bandoneón, "Cacho" Saucedo en 1ra voz y guitarra, y Lucas Falcón en 2da voz y guitarra). Nota: el mismo día se grabó el chamamé "Tu carta" (Armando Nelli - Tránsito Cocomarola) con el dúo de voces integrado por "Cacho" Saucedo y Lucas Falcón. Estos temas se incluyeron en el disco compilado editado en el año 1964 por el sello Odeón titulado "Estampas correntinas - Vol. 4" del Cuarteto "Santa Ana" dirigido por Ernesto Montiel.

Tapa del disco compilado en el que apareció la primera versión de "El tero" interpretado por Ernesto Montiel y su Cuarteto "Santa Ana" y con el bandoneón de Blas Martínez Riera (año 1964).

Luego, grabó una segunda versión de "El tero" en el año 1974 (álbum "Entre mate y rancho", LP sello Polydor N° 2387075-5482, año 1974, Ernesto Montiel en acordeón, Lidio Reyes en bandoneón, "Cacho" Saucedo en voz solista, 1ra voz y guitarra, y Juan Galarza en 2da voz y guitarra) cuando ya Blas Martínez Riera no estaba más en el cuarteto y tenía su propio conjunto.

Tapa del disco en el que apareció la segunda versión de "El tero" interpretado por Ernesto Montiel y su Cuarteto "Santa Ana", ya sin el bandoneón de Blas Martínez Riera (año 1974).

Pero, no obstante, cuando Blas Martínez Riera tuvo su propio conjunto, llevó al disco "El tero" en tres oportunidades, pero adicionándole una glosa que se utilizó en las dos primeras grabaciones del tema, la primera de ellas en el año 1967 (álbum "Chamamés de Oro", LP Sello Asunción N° A-5011) y la segunda el 27 de junio de 1972 con recitado de Ramón Cavia (álbum "El tero", Blas Martínez Riera en bandoneón, "Tilo" Escobar en acordeón, "Cacho" Saucedo, Ramón Cavia y Ramón Roberto Galarza en guitarra y canto). En la última de ellas, la tercera versión, se cambió el recitado, que estuvo a cargo de "Blasito", tuvo una glosa diferente (álbum "Recordando a Montiel", año 1979, Blas Martínez Riera en bandoneón, "Tilo" Escobar en acordeón, Juan Manuel Galarza y Ramón Roberto Galarza en guitarras y canto). Ernesto Montiel, en cambio, realizó las dos grabaciones de "El tero" sin ninguna glosa.

Tapa del primer disco de "Blasito" como solista y en el que apareció su primera versión de "El tero" (año 1967).

EL TERO (polca correntina)

Música: Blas Martínez Riera y Ernesto Montiel

Alerta estás en el campo
vigilando las lagunas,
ya que el estero es tu cuna,
tus alas cual suave manto,
despertando con tu canto
en las bellas madrugadas,
sacándole del letargo
al boyero y su manada.

Grabado por Blas Martínez Riera y su conjunto del Litoral Argentino, con recitado de Ramón Cavia, el 27 de junio de 1972.

Tapa del disco de "Blasito" y su conjunto en el que apareció su segunda versión de "El tero" (año 1972).

EL TERO (polca correntina)

Música: Blas Martínez Riera y Ernesto Montiel

Elegante y copetón,
de paso lento y seguro,
madrugador sin apuro,
se siente dueño y señor.
Es criollo de corazón,
con su grito...teru...teru...
se pinta de cuerpo entero
cuando cruza el albardón.

Grabado por Blas Martínez Riera y su conjunto, con recitado de "Blasito", el 20 de julio de 1979.


Tapa del disco de "Blasito" y su conjunto en donde apareció la tercera versión de "El tero" (año 1979).



"El tero" (polca correntina) (Blas Martínez Riera - Ernesto Montiel). Sábado 7 de septiembre de 1985. Primera Fiesta Nacional del Chamamé. Club Juventus, Corrientes Capital. "Blasito": bandoneón, glosas y dirección. "Tilo" Escobar: acordeón. Roberto Ramón Galarza: guitarra. Juan Manuel Galarza: guitarra. Juan Manuel Silveyra: segundo bandoneón.


Fuente:
Gutiérrez Miglio, R. 2014. Ernesto Montiel y su Cuarteto Santa Ana, "El Señor del Acordeón", y sus cantores. Ediciones El Reino Guaraní, Buenos Aires. 399 p.

jueves, 9 de agosto de 2018

Raúl Barboza en Argentina - Gira por sus 80 años

RAÚL BARBOZA


Organizado por Alternativa Musical Argentina y en el marco del festejo de sus 80 años, el maestro Raúl Barboza se encuentra de visita por Argentina realizando una serie de presentaciones por diversas ciudades. El viernes 3 de agosto estuvo en Paraná (Entre Ríos), en el Teatro Municipal "Tres de Febrero", en compañía de Nardo González (guitarra), Roy Valenzuela (contrabajo) y Marcos Villalba (percusionista invitado). Luego de un par de temas ejecutados como solista con su acordeón, lo acompañó el "Chango" Spasiuk como artista invitado.

Mario Raúl Barboza nació el 22 de junio de 1938 en la ciudad de Buenos Aires.

A continuación, parte de sus presentaciones en la velada del viernes 3 de agosto de 2018 en el Teatro Municipal "Tres de Febrero" de Paraná, Entre Ríos.