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lunes, 27 de julio de 2009

La Canción Montielera - El tanguito montielero


Aporte para conocer algo más sobre las raíces de la música entrerriana.

Roque "Tito" Casals
Santa Elena (Entre Ríos)

Entre las especies folclóricas de la provincia de Entre Ríos, es el "tanguito liso" o "rasgueadito montielero", la expresión más genuina de su música.
Se trata de una antigua pieza musical recogida de viejos acordeonistas, que animaban los fogones en los montes y obrajes del Montiel, de ahí su nombre.
En cuanto a su nombre de "tanguito" proviene probablemente del hecho de que los inmigrantes colonizadores europeos, que se afincaron en Entre Ríos en la segunda mitad del siglo XIX, llamaban con el nombre de "tango" a cualquier modalidad musical argentina, incluído el Himno Nacional, vinculándolo con el naciente tango de la región del Plata. Para ellos era como decir "música de la tierra o música argentina".
Su ritmo musical y baile tienen similitud con el rasguido doble y hay una llamativa coincidencia con lo que expresa en sus versos el gran cantautor correntino Mario Millán Medina, en los menos tres de sus composiciones. Ellas son: 1) "Bailecito Social". Dice que "...la entrerrianada de los Alcaraces al trotecito bailarán". 2) "El sobrepaso". Textual: "...correntinos, entrerrianos, paisanada a bailar, el tanguito montielero, rasguido del Litoral...El tanguito montielero siempre nos suele alegrar, rasguidito de los montes, que bailamos al compás. Bailecito de las yerras, de obrajes y ranchadas y en noches de luna llena, alegre bailan las peonadas". 3) "El rancho e' la Cambicha". Textual: "Esta noche que hay baile en el rancho e' la Cambicha, chamamé de sobrepaso tangueadito bailaré, chamamé milongueado al estilo oriental, troteando despacito como bailan los tagüé" (los entrerrianos). Más adelante expresa: "Y esta noche de alegría con la dama más mejor, en el rancho e' la Cambicha, al trotecito tanguearé".
Es claro el mensaje de sus versos en los tres temas. Se refiere en forma concreta e inequívoca al baile que saben los entrerrianos, en clara referencia al "tanguito montielero".
Don Mario Millán Medina, quien era un agudo observador de las costumbres sociales de los pueblos y parajes que solía visitar con su grupo musical, le agradaba compartir con la gente, conversar con ellos, de modo que esos diálogos les resultaron enriquecedores y le permitieron acrecentar sus conocimientos sobre costumbres, personajes, lugares, hechos culturales, etc., lo cual le sirvió de fuente de inspiración poética para muchos de los temas que componiendo a lo largo de su vida artística. Vivió muchos años en Viale (Entre Ríos) y desde allí salía a recorrer los bailes, actuando en los lugares más insólitos de imaginar: clubes, pistas de bailes, galpones de estancias y de estaciones de ferrocarril, pistas de tierra de los boliches de campo, en los patios de las escuelas de campaña. En estos lugares que amó profundamente, participó, se relacionó y recogió las vivencias de su pueblo. Su poesía reflejó todas esas vivencias y hoy tienen el valor de un documento, que se ofrece para el estudio de las especies musicales de su tiempo.
En cuanto al baile del "tanguito montielero", no tiene una coreografía definida. Se baila en pareja enlazada e independiente, pero como pieza dancística se presta muy bien para el lucimiento de ambos bailarines, por la libertad de movimientos, basados en la creación espontánea, acorde con su música, ritmo y melodía.
En 1998-1999 sucedió un hecho interesante vinculado con este tema. Una pareja de danza, compuesa por Noelia Telagorri y Adolfo Jaime, de Paraná, compitieron en el "Certamen para Nuevos Valores" del Pre-Cosquín, bailando el "tanguito montielero" y ganaron en todas las subsedes, incluso en la final. Hecho, si se quiere, muy auspicioso para los entrerrianos, considerando que el galardón fue obtenido nada más ni nada menos que en el escenario "Atahualpa Yupanqui" de Cosquín, la gran vidriera del folclore argentino.
Son principales referentes de esta modalidad musical folclórica: Edmundo Pérez y Santos Tala. Ambos han realizado un interesante trabajo de investigación, tratando de exhumar, rescatar y poner en valor al "tanguito liso" o "montielero", pero también han compuesto varios temas, poesía y música que fueron grabadas oportunamente por ellos y por otros músicos, entre los que se cuentan a "Los Hermanos Cuestas", "Los del Gualeyán", "Los Hermanos Spiazzi", "Los Chamarriteros", Federico Gutiérrez, Ricardo Zandomeni, Julio López, José Albino y hasta el salteño Daniel Toro, que en su tiempo de grandes éxitos cantaba en los festivales del país el tanguito montielero "Entre el madarinal" (Santos Tala).
Es interesante destacar también el aporte realizado por viejos musiqueros, dicho esto respetuosamente, músicos populares, para mejor conocimiento del tema. Entre ellos corresponde mencionar al señor Maslein, acordeonista de San Benito (Paraná); al señor "Pancho" Moreno, músico intuitivo múltiple y arreglador de instrumentos musicales, radicado en Hernandarias, casi 90 años, quien dice haber aprendido a interpretar canciones en sus años mozos de otros músicos de la zona; a Agustín Franco de Santa Elena. Este último pudo dejar grabado en un disco fonomagnético un repertorio de alrededor de 20 temas, realizado por el prestigioso investigador y musicólogo Carlos Vega en 1942, mientras realizaba trabajos de investigación por las poblaciones enclavadas a la vera del río Paraná, en viaje desde Buenos Aires a Asunción (Paraguay).
La grabación, realizada en un disco de pasta, contiene las modalidades musicales tradicionales y folclórica vivas de Entre Ríos de los últimos años, no todas, pero sí la mayoría, a saber: chamarrita, tanguito montielero, vals criollo, pericón, milonga, compuesto entrerriano, chamamé, habanera, mazurca, schottis, polca rusa. También está grabada la propia voz de Agustín Franco, apuntando la modalidad de cada tema. En una parte dice "tocaré un tanguito antiguo que ahora llaman chamamé...me lo enseñaron en Federal, en 1905".
Es un excelente testimonio y a la vez un verdadero documento, porque confirma primero la existencia de un repertorio habitual entre los músicos populares y, segundo, permite suponer que las raíces melódicas de todas y cada una de las especies musicales interpretadas por él, son mucho más profundas. Los archivos sonoros corresponden al Instituto Nacional de Musicología "Carlos Vega" (Buenos Aires), lugar donde están muy bien guardados y se los puede consultar.
Hay otros datos no menos interesantes, que tienen que ver con el reconocimiento e inscripción en SADAIC. Hubo un primer intento allá por la década del '60, en una oportunidad en que Santos Tala y Edmundo Pérez quisieron registrar el tema "Arbolito de Montiel" bajo el rótulo de "tanguito montielero" que fuera rechazado por la institución por carecer de antecedentes, no estar documentado y no registrar grabación anterior en ese género musical. Recién en el año 2007, luego de que Edmundo Pérez presentara una carpeta y la correspondiente solicitud, el directorio de SADAIC resuelve crear un subgénero denominado "Tanguito montielero" dentro del género "Folclore" (Acta Nº 73. Fecha 08/10/2007).
Hasta aquí he tratado de reflejar datos, testimonios y documentación del "Tanguito montielero", pero de ninguna manera es una tema agotado.
Los jóvenes que cultivan las danzas, la música y el canto regional necesitan material informativo para sus expresiones artísticas, que los compositores e intérpretes provean la música para ser bailada o cantada en los eventos culturales. El "Tanguito montielero" ofrece singulares características: la preciosidad de su danza, el encanto de su poesía y la belleza de su melodía. Junto con la Chamarrita representa cabalmente a los entrerrianos.

Fuente:
Revista "Cuando el Pago se hace Canto" - Edición Nro. 29. Pags. 16-17. 2009.
Publicación anual de la Fiesta Provincial "Cuando el Pago se hace Canto", La Paz, Entre Ríos.

Editor responsable: Centro Cultural "Cuando el Pago se hace Canto".
Coordinación General: Carlos "Mange" Casís, Italia 1395, La Paz (3190) Entre Ríos, Argentina.
E-mail: carlosmangecasis@hotmail.com

Link relacionado: El tanguito montielero

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martes, 1 de julio de 2008

El tanguito montielero

Amigos: Les traigo aquí una danza nacida bien monte adentro de la provincia de Entre Ríos, el "tanguito montielero". El amigo Ariel Giménez (el de cabello largo) nos hace conocer en 2 videos, la coreografía de este ritmo en un certamen en Nogoyá (Entre Ríos) en noviembre de 2007, y en el que participa junto con su compañera Romina Porte.
Si bien este ritmo ya era practicado desde hace mucho tiempo, fue recién registrado por primera vez en el año 1975 por Edmundo Pérez y Santos Tala.
Por último, encontré un artículo escrito por el desaparecido cantor Federico Gutiérrez y que lo quiero compartir con todos Uds.
Gracias Ariel por tu aporte.
Pablo

"Quiero brindar un aporte de mi conocimiento personal, sobre una danza bien entrerriana, que es lamentablemente por algunos desconocida, me refiero al TANGUITO MONTIELERO. Nuestros antepasados lo denominaban con otros nombres, tales como "tanguito de la madrugada", "rastro e’ leña", o simplemente "tanguito". Se lo nombraba así, sin títulos, porque tal vez era orejano, sin dueño; aunque no faltó un "lerdo para acollarar un arisco", y se llevó estas melodías en rasguido doble o en ritmo de chámame, adueñándoselas.

Hoy, son temas populares, pero tocados en el ritmo no original; aunque quedan algunos acordeonistas que lo ejecutan en su ritmo originario. He escuchado grabaciones de intérpretes que le pusieron TANGUITO MONTIELERO, y lo ejecutan con ritmo de rasguido doble, y nada tienen que ver. Tampoco tiene relación con el tango porteño.

Esta música nació aquí en Entre Ríos, monte adentro, y se lo ejecutaba en acordeón verdulera sola, sin acompañamiento. Con el correr del tiempo se lo acompañó con guitarra. Su ritmo adquirió distintos estilos según la zona: en el norte, por ejemplo, se lo tocaba medio galopeado, tal vez por estar hermanado con el chámame; pero en plena selva montielera tuve la oportunidad de escuchar y bailar (en esas fiestas familiares, en esos patios de tierra, por lo general entre rancho y rancho) el "auténtico" TANGUITO MONTIELERO, ese bien arrastrado, que tiene olor a monte, el "rastro e' leña", pues va quedando la rastrillada de los bailarines en el piso, como leña que se arrastra.

Nuestro paisano entrerriano es y fue siempre respetuoso, más vale tímido; a veces se animaba a bailar, no dialogaba con la dama con la que estaba. Lo mismo ella, aceptaba bailar, a veces por complacer, y otras, sólo por respeto. Digo esto, porque he visto a algunas personas representándonos a través de esta danza, dibujando al paisano de una forma payasezca, haciéndose los borrachos; cualquier cosa menos la que tiene que ser. En primer lugar, no olvidar un verdadero respeto a quienes fueron "nuestras raíces", pues es una lástima que en otros pueblos, donde no nos conocen, tengan esta ridícula y chabacana imagen de nuestros ancestros.

Volviendo al TANGUITO MONTIELERO, les cuento que me crié escuchando a un hombre, Pedro Roble, de Hernandarias, tocando esos TANGUITOS con su vieja acordeón verdulera; y a “Quico” Domingorena, aunque más chamamecero, tocando en los bailes, haciéndose escuchar desde muy lejos.

Es importante que los jóvenes conozcan el TANGUITO MONTIELERO y si son músicos, interpreten alguno, por ser muy nuestro y bien entrerriano. De esta forma nunca quedará en el olvido."

Federico Gutiérrez

Fuente: "Todo Chamarritas"

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